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… y sigues comiendo carne?

Última edición: 19 mayo, 2020 | Publicación: 3 mayo, 2020 |
Los laboratorios quieren encontrar solución y son parte del problema

La explotación industrial de animales es la fuente principal de enfermedades zoonóticas, como el virus Sars-Cov-2, que se transmite de animales a humanos. Alimentar la población de animales confinados en granjas obliga a invadir hábitats salvajes. En esas condiciones los patógenos saltan al ganado y después a los humanos. La producción de carne también genera sus propias enfermedades, como la gripe porcina y la gripe aviar, en campos de concentración animal, verdaderos espacios infernales. Tener animales confinados obliga a medicalizar el proceso de cría y engorde contribuyendo a la resistencia a los antibióticos y al cambio climático, todo ello una bomba de relojería.

Un ejemplo son los laboratorios de la multinacional Hipra, con sede en España, y filiales es varios países, entre ellos China, que ofrecen ahora ayuda al sistema sanitario para contener la pandemia, aunque su principal fuente de ingresos millonarios es la investigación y producción de antibióticos y vacunas para animales. Estos macro-laboratorios suministran productos y servicios a super-mataderos como Olot Meats. La demanda de carne sigue creciendo y empresas como Hipra contribuyen a seguir el modelo insostenible de producción industrial de carne animal para el consumo humano. El problema quiere ser ahora parte de la solución.

Muchos investigadores no cesan en advertir sobre las consecuencias de un sistema alimentario basado en la ganadería. Después del brote de Sars en 2003, American Journal of Public Health publicó un estudio donde lamentaba que el mundo está lejos de comprender cuál es la solución: urge cambiar la forma en que los humanos tratamos a los animales, básicamente, urge dejar de comerlos o, al menos, limitar radicalmente la cantidad de carne consumida. En 2016, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advirtió que la «explotación ganadera» y los mataderos son un amenaza zoonótica a punto de estallar, y ha estallado.

Hospital improvisado en Camp Funston, Kansas. Entre 20 y 40 millones de personas murieron en 1918 por la gripe procedente de una granja de cerdos

Las zoonosis aparecen con mayor regularidad en todo el mundo. La «gripe española» apareció en una granja de cerdos del Condado de Haskellen en Estados Unidos, en abril de 1918, y en algún momento de ese verano el virus sufrió una mutación que lo transformó en un agente infeccioso letal. El primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial. En la década de 1990, la desestabilización ecológica en el sudoeste de los EEUU, condujo al brote de hantavirus Four Corners. Los virus Hendra y Menangle llevan el nombre de las ciudades australianas. El virus Reston es una cepa de Ébola que lleva el nombre de un suburbio de DC. El virus de Marburgo surgió en Alemania. Las enfermedades de Reston y Maburgo fueron causadas por la importación de monos para usarlos en experimentos de laboratorio. China no es el único país con un comercio y consumo de vida silvestre. Las enfermedades de Sars, Mers y Zika son sólo tres de las cientos de zoonosis que amenazan con atacar la superpoblación humana.

Policías en Seattle, Estados Unidos, preparados para actuar en medio de la pandemia en 1918

Las amenazas zoonóticas se multiplican y combatirlas cada vez es más difícil. Los antibióticos son cada vez más ineficaces en parte porque los ganaderos abusan de ellos, con la necesidad de acelerar el crecimiento de las crías y como medida profiláctica contra la propagación de enfermedades en granjas industriales superpobladas. El uso excesivo de antibióticos estimula la evolución de las «superbacterias» como MRSA, una bacteria carnívora que ahora se encuentra en los hospitales de todo el mundo. Las soluciones modernas, como las curas virales y las vacunas, son escurridizas. La Organización Mundial de la Salud informó que las técnicas más importantes para controlar el brote de Sars en 2003 no fueron tanto los medicamentos de vanguardia como las «estrategias de salud pública del siglo XIX de localización de contactos, cuarentena y aislamiento». Este también ha sido el caso con Covid-19.

Urgen tres intervenciones.

PRIMERA, terminar con las subvenciones a la ganadería industrial y aumentar impuestos para los productos de origen animal. Cabe incorporar el coste de la huella ambiental y de salud pública, con el objetivo de la definitiva abolición de la industria láctea y ganadera.

SEGUNDA, apoyar el cultivo de plantas locales y sostenibles para reemplazar los monopolios de los monocultivos. Hay que aliviar la presión sobre el suelo y la vida silvestre mientras se crean nuevos empleos agrícolas mejores y más seguros. También debemos recordar que los trabajadores de la industria de la carne, son los primeros expuestos a nuevos patógenos.

TERCERA, aumentar la inversión pública a gran escala en alternativas vegetales a la carne con las mejores combinaciones de plantas y en investigación sobre agricultura celular, cultivo de tejido animal a partir de células madre, lo que estimularía una transición a la proteína libre de sufrimiento animal.

Sin duda, la era posterior al consumo de carne será más saludable y más sostenible para la salud del planeta. Entre la agricultura, la ganadería y los cultivos alimentarios, el sector ganadero ocupa el 40% de la superficie habitable del mundo. Un sistema alimentario vegano requeriría una décima parte de tierra. Debemos reducir el contacto con la biodiversidad animal del medio silvestre, Jane Goodall ha dicho: «Nuestra relación con los animales salvajes y los mercados es demasiado estrecha, usarlos para el entretenimiento y el consumo ha desatado el terror y la miseria de los nuevos virus«. Y reduciría el brote de nuevas epidemias al reducir el contacto entre humanos y animales salvajes y al restaurar la biodiversidad.

Los viejos hábitos pueden cambiar. En las últimas semanas, a medida que el coronavirus se ha extendido y está llegando a millones de hogares en todo el mundo, las ventas de legumbres han aumentado. Quizás las personas estemos dispuestas a comer legumbres si es parte de una solución de salud pública. Cuando termine esta pandemia, debemos seguir comiendo legumbres y dejar de comer carne, para que no ocurra un desastre más letal.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1- El País, «La crisis de los antibióticos en cuatro puntos«, Daniel Mediavilla, 8 de agosto 2016.

2- PNAS.org, «Diverse and abundant antibiotic resistance genes in Chinese swine farms«, Yong-Guan Zhu, Timothy A. Johnson, Jian-Qiang Su, Min Qiao, Guang-Xia Guo, Robert D. Stedtfeld, Syed A. Hashsham, and James M. Tiedje, 26 de febrero de 2013.

3- Esmateria.com, «Las superbacterias que amenazan al mundo se entrenan en granjas chinas«, 11 de febrero de 2013.

4- NCBI, «The Chickens Come Home to Roost«, David Benatar PhD, American Journal of Public Health, Setiembre 2007.

5- Osterholm MT. «Preparing for the next pandemic«. New England J Med. 2005; 352:1839–1842. [PubMed] [Google Scholar].

6- UNEP, «Emerging Issues of Environmental Concern«, © 2016 United Nations Environment Programme.

7- La Vanguardia, «La veterinaria Hipra realiza test de la Covid-19 para Salut en Girona«, Rosa Salvador, 02/04/2020.

8- The Guardian, «The Covid-19 pandemic shows we must transform the global food system«, Jan Dutkiewicz, Astra Taylor y Troy Vettese, Jueves 16 de abril de 2020.

6- VegNews.com, «Jane Goodall: Leave wild animals alone«, Anna Starostinetskaya, 31 de marzo de 2020.


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