Ámsterdam acaba de dar un paso que muchos consideraban imposible.

A partir del 1 de mayo de 2026, la capital neerlandesa se convertirá en la primera ciudad del mundo en erradicar de sus calles, estaciones y vagones la publicidad de carne y productos vinculados a los combustibles fósiles. No es solo un cambio de normativa; es un golpe sobre la mesa en la batalla por la salud pública, la acción climática y, de manera fundamental, la ética animal.
Esta medida llega tras un espaldarazo judicial clave en los Países Bajos, que reconoce la potestad de los municipios para vetar anuncios que atenten contra el bienestar colectivo. Con esta victoria legal bajo el brazo, el ayuntamiento amplía su escudo regulatorio: desaparecerán de la vista pública no solo las promociones de carne, sino también los reclamos de cruceros, vuelos y vehículos de combustión.
La publicidad no es neutra: es arquitectura social
El consistorio lo tiene claro: la publicidad es una herramienta de normalización. Durante décadas, se ha utilizado el espacio público para presentar el consumo de carne y el extractivismo energético como prácticas deseables e inocuas. Sin embargo, la ciencia es demoledora: la industria cárnica es uno de los principales motores de la crisis climática, la deforestación y el agotamiento de recursos hídricos.
Como señala Jenneke van Pijpen, concejala de GroenLinks Amsterdam: «Ya no hay cabida para las grandes empresas que alimentan la crisis climática en nuestros espacios compartidos». Al prohibir su promoción, la ciudad desmantela el mecanismo que retrasa la transición hacia modelos de vida compatibles con los límites del planeta.
Ética animal: contra la normalización del sufrimiento
Desde el Partido por los Animales, la lectura va mucho más allá de las emisiones de carbono. Se trata de un avance ético contra el especismo institucionalizado. Anke Bakker, líder de la formación, lo define con crudeza: «Cada oferta de carne barata que vemos en un cartel se produce a costa de años de miseria animal».
La publicidad es el velo que oculta el matadero. Al retirar estas imágenes de la calle, se interrumpe la narrativa que convierte a los seres sintientes en meras mercancías de bajo coste. Es una invitación a mirar la realidad sin los filtros edulcorados del marketing industrial.
El espejo del tabaco: cuando lo dañino deja de ser «normal»
Esta campaña bebe directamente de la lucha contra el tabaquismo. Hubo un tiempo en que la publicidad del tabaco era omnipresente, ocultando activamente sus efectos devastadores hasta que la presión científica y política forzó su prohibición. El paralelismo es exacto: cuando un producto causa un daño sistémico demostrado —ya sea en los pulmones de la población o en los de la Tierra—, su promoción deja de ser un derecho comercial para convertirse en un riesgo público.
Ciudades que diseñan el futuro
Ámsterdam ya no es solo una ciudad; es un motor de cambio. Sigue la estela de plataformas como Voicot, que denuncian cómo la publicidad construye nuestros deseos y consumos de manera artificial. Al silenciar a las corporaciones extractivistas, se abre un espacio para nuevas narrativas basadas en la empatía y la responsabilidad.
La prohibición no borrará el consumo de carne de un día para otro, pero le quita su altavoz más potente. Es un mensaje directo al resto de Europa: regular la publicidad es, en última instancia, una forma de proteger la vida. Activar sirve. Es más que urgente. Liberación animal, humana y de la Tierra.
Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com
Fuentes bibliográficas
1— verbiedfossielereclame.nl, «Historical! Amsterdam first city world wide that wants to ban fossil fuel advertising», Gemeenten, Het tij keert, . Ámsterdam es la primera ciudad del mundo que quiere prohibir la publicidad de la industria de los combustibles fósiles y los anuncios de viajes aéreos. Así lo afirma una moción presentada, entre otros, por GroenLinks, aprobada el 18 de diciembre. Se trata del primer paso político hacia la prohibición nacional de la publicidad de combustibles fósiles. El municipio toma esta medida tras una carta de 51 organizaciones locales coordinada por la iniciativa ciudadana Fossil Free Advertising.
En la moción, GroenLinks y otros dos partidos declararon que «al menos deberían prohibirse los excesos publicitarios de productos fósiles, como los de vuelos vacacionales con precios de dumping o los de empresas que trabajan en la industria de los combustibles fósiles». Esto se debe a que «Ámsterdam tiene la clara ambición de reducir el uso de combustibles fósiles para cumplir los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático».
2— worldwithoutfossilads.org, «Amsterdam bans advertising for meat and fossil fuel products per May», Amsterdam, 22 de enero de 2026. Ámsterdam es la primera capital del mundo en prohibir legalmente la publicidad de productos cárnicos y derivados de combustibles fósiles. La prohibición se incorporará a la ordenanza municipal (APV) y supone un endurecimiento de la política anterior.
Esta decisión, tomada el jueves 22 de enero, implica que los anuncios de carne, viajes aéreos, cruceros y coches con motores de combustibles fósiles, entre otros, desaparecerán de las calles, estaciones de metro y tren de Ámsterdam a partir del 1 de mayo de 2026.
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