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El conatus felino y la geometría de Wanda Gág

Publicación: 10 agosto, 2026 |

En la intersección entre la filosofía del rigor y la observación de lo viviente, Baruch Spinoza definió el conatus como el esfuerzo primigenio por el cual cada cosa persevera en su ser [1].

Millions of Cats · Wanda Gág · 1928

Si hay un ente en el reino animal que encarne con soberbia serenidad esta pulsión ontológica, es el gato. Frente a la servidumbre afectiva o la sumisión jerárquica de otras especies, el felino opera en un régimen de estricta soberanía. Su economía orgánica es una lección de suficiencia [2].

Millions of Cats (1928), es la obra magna de la artista norteamericana Wanda Gág [1893-1946]. La premisa de Gág parece simple: un matrimonio anciano, sumido en la soledad, busca un gato para llenar su espacio; el hombre parte hacia las colinas y regresa no con un ejemplar, sino con «cientos de gatos, miles de gatos, millones y billones y trillones de gatos». Sin embargo, analizar este relato desde la lírica estándar de la literatura infantil sería reducir una meditación gráfica sobre la sobrepoblación, el deseo desmedido y la selección homeostática.

Wanda Gág, cuya obra gráfica antecedió en décadas al surrealismo pop y al expresionismo moderno, no dibujaba felinos como meros adornos domésticos. Sus grabados en linóleo y litografías capturan la geometría ondulante del felino, una forma viva que desafía la rigidez cartesiana. En la obra de Gág, el gato es un fluido biológico que ocupa el espacio con la precisión cibernética de un sistema autorregulado [3].

La biología oculta del felino: Más allá del mito popular

El gran público cree conocer al gato doméstico (Felis silvestris catus). Se le atribuyen tics sociológicos: independencia, predilección por la leche o un supuesto desapego territorial. La etología cognitiva y la neurología veterinaria, no obstante, revelan una realidad fisiológica infinitamente más compleja y ajena al cliché antropomórfico.

1. El misterio del ronroneo: Dinámica de frecuencias y regeneración tisular

El ronroneo no es una mera manifestación de placidez o sumisión afectiva [4]. Fisiológicamente, se origina mediante un oscilador neural central en el cerebro que envía impulsos rítmicos a los músculos laríngeos, los cuales hacen vibrar la glotis durante la inhalación y la exhalación. Lo crucial reside en la física de esta vibración: ocurre en una frecuencia constante entre 20 y 140 hercios [5].

En la medicina biomecánica, las frecuencias de 20 a 50 Hz aceleran la densidad ósea, la reparación de tendones y la cicatrización de tejidos blandos [6]. El gato ronronea no solo cuando está satisfecho, sino cuando se encuentra bajo estrés extremo, herido o moribundo. El ronroneo es un mecanismo interno de autorreparación, una herramienta de mantenimiento celular que el felino ejecuta para preservar su integridad estructural sin gastar energía metabólica en movimiento [7].

2. La óptica de la penumbra y la fóvea horizontal

La retina felina es un monumento a la eficiencia cazadora. Aunque carecen de la agudeza cromática del ojo humano —siendo prácticamente dicrómatas, ciegos al rojo—, poseen una concentración descomunal de bastones y una capa reflectante detrás de la retina denominada tapetum lucidum [8]. Este espejo biológico redirige los fotones no absorbidos de vuelta a las células fotorreceptoras, multiplicando la visibilidad en condiciones de penumbra extrema.

Sorprendentemente, los gatos tienen una pupila elíptica vertical que puede variar su área en un factor de 135 (frente al factor de 15 en los humanos) [9]. Esta fisura vertical, combinada con una fóvea alargada horizontalmente, les permite medir con precisión milimétrica la profundidad de campo mediante la estereopsis de desenfoque, calculando distancias de salto sin revelar su posición al parpadear o mover la cabeza [10].

3. El órgano vomeronasal y el flehmen: La percepción química del entorno

El gato vive en un universo olfativo donde el aire es un mapa denso de datos químicos. A través del canal incisivo, situado detrás de los incisivos superiores, el aire se redirige hacia el órgano vomeronasal o de Jacobson. Cuando un felino eleva el labio superior y entreabre la boca —el fenómeno denominado respuesta de flehmen— no está sonriendo ni mostrando disgusto; está procesando feromonas y compuestos no volátiles mediante un análisis de espectrometría biológica en tiempo real [11]. Este sentido les permite descifrar el estado fisiológico, la inmunogenética y el historial de estrés de otros individuos sin contacto físico directo [12].

4. Flexibilidad muscular y la ausencia de clavícula rígida

La capacidad del gato para acomodarse en recipientes inverosímiles o atravesar aberturas diminutas obedece a una arquitectura esquelética radicalmente distinta a la primate. La clavícula felina es vestigial y se encuentra suspendida libremente en la musculatura del hombro, no articulada con el esternón ni con el acromion [13]. Sumado a una columna vertebral de 30 vértebras (excluyendo la cola) unidas por discos intervertebrales extraordinariamente elásticos, el torso felino actúa como un muelle torsional flexible, capaz de rotar sus hombros y cadera casi 180 grados [14].

La selección homeostática en «Millones de gatos»

Regresando a la narración de Wanda Gág, hay un momento cumbre que exige una relectura analítica. Cuando el anciano regresa con los millones de felinos, la sostenibilidad del hogar colapsa. La demanda de recursos —el agua del estanque, la hierba del valle— desborda la capacidad de carga del ecosistema [15].

Los gatos entran en un conflicto declarativo sobre cuál de ellos es el más bello. La disputa no se resuelve mediante una guerra cruenta al estilo humano, sino a través de un proceso de autorregulación interna. Al final, los felinos se devoran entre sí en una espiral autodestructiva derivada de la vanidad y la sobrepoblación, hasta que queda solo uno: un gatito sarnoso, humilde y silencioso que se ocultó entre los matojos [16].

Este gatito sobrevivió porque no entró en la contienda del ego; no consumió recursos por encima de sus necesidades. Es la victoria de la suficiencia, el conatus sobrio que no busca la expansión desmedida sino el mantenimiento del ser en su expresión más pura.

Wanda Gág [1893-1946]

Wanda Gág, que vivió con rigor artesanal en su granja de Nueva Jersey cuidando de animales y dibujando lejos de los oropeles comerciales de la industria editorial, entendió la esencia felina mejor que muchos zoólogos de su época. En Millions of Cats, la belleza no es un adorno estético superficial, sino el resultado de la armonía biológica y el equilibrio con el medio [17].

El gato no exige devoción; exige respeto a su naturaleza incontaminada. Entender su fisiología es despojarse de la arrogancia humana que pretende modelar la vida a su imagen y semejanza.

Félix Doménech y Larraz
Redactor freelance

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] Spinoza, B. (1677). Ethica Ordine Geometrico Demonstrata. Pars III, Propositio VI: «Unaquaeque res, quantum in se est, in suo esse perseverare conatur.»

[2] Escohotado, A. (1999). Caos y Orden. Editorial Milenio.

[3] Lovelock, J. E. (1979). Gaia: A New Look at Life on Earth. Oxford University Press.

[4] Bradshaw, J. W. S. (2012). Cat Sense: How the New Feline Science Can Make You a Better Friend to Your Pet. Basic Books.

[5] von Muggenthaler, E. (2001). «The felid purr: A healing mechanism?». The Journal of the Acoustical Society of America, 110(5), 2666.

[6] Chen, L. E., et al. (1994). «The effects of low-frequency vibration on physiological recovery from fatigue in skeletal muscle». Journal of Orthopaedic Research, 12(3), 392-398.

[7] Lyons, L. A. (2012). «Feline genetics: Clinical applications and technical advances». Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 42(4), 607-612.

[8] Ollivier, F. J., et al. (2004). «Comparative morphology of the tapetum lucidum among domestic species». Veterinary Ophthalmology, 7(1), 11-22.

[9] Banks, M. S., et al. (2015). «Why do animal eyes have pupils of different shapes?». Science Advances, 1(7), e1500391.

[10] Hughes, A. (1977). «The topography of vision in mammals of contrasting life style: comparative optics and retinal organisation». Handbook of Sensory Physiology, VII/5, 613-756.

[11] Døving, K. B., & Trotier, D. (1998). «Structure and function of the vomeronasal organ». Journal of Experimental Biology, 201(21), 2913-2925.

[12] Liberles, S. D. (2014). «Mammalian pheromones: smell, senses, and science». Neuron, 82(1), 35-50.

[13] Dyson, S. J. (2011). Anatomy and Biomechanics of the Feline Musculoskeletal System. Elsevier Health Sciences.

[14] Case, L. P. (2003). The Cat: Its Behavior, Nutrition, and Health. Iowa State University Press.

[15] amazon.com, Wanda Gág, 1928. Millions of Cats. Coward-McCann. Editorial ‏Libros del Zorro Rojo. Pocas obras han sabido capturar con tal sobriedad la geometría viva del conatus felino como este libro, la pieza maestra en la que Wanda Gág anticipó el rigor de una biología de la suficiencia antes de la irrupción de la ilustración industrial. Décadas antes de que la literatura infantil quedase diluida en el cliché pedagógico, Maurice Sendak respondió sin vacilar cuando le preguntaron si el álbum ilustrado había tenido una época de oro: «Sí; antes estaba Wanda Gág». Un clásico secular sobre la armonía, el deseo desmedido y la autonomía organísmica que permanece como una lección de estilo y sobrenatural serenidad estética.

[16] Hoyle, P. (1994). Wanda Gág: The Story of an Artist. Minnesota Historical Society Press.

[17] Krishnamurti, J. (1954). The First and Last Freedom. Harper & Row.


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