La revolución ética de la convivencia real de Teya Brooks Pribac y sus ovejas.

Hay libros que se escriben en un escritorio y libros que se escriben en el barro, entre balidos y madrugadas de helada. «Cartas a mis ovejas» (Letters to My Sheep) pertenece, sin duda, a los segundos. No estamos ante un tratado académico frío, aunque su autora, Teya Brooks Pribac, sea una de las investigadoras más lúcidas en el ámbito del duelo animal. Estamos ante una correspondencia íntima, un puente tendido entre una humana y cuatro seres rescatados que la sociedad suele reducir a simples unidades de producción.
El prado como aula de filosofía
Cada mañana, Pribac abre la puerta del prado para que sus compañeras exploren el terreno. Ese gesto, que para muchos sería una rutina mecánica, es para ella un acto de reconocimiento de la subjetividad. A través de un estilo epistolar —cartas dirigidas directamente a las ovejas—, la autora desmantela el estereotipo de la oveja como un ser pasivo y homogéneo.
Acompañadas de fotografías en blanco y negro y pequeños destellos de humor donde las ovejas parecen «conversar», estas cartas nos revelan a individuos con nombre propio, con amistades preferentes, con miedos singulares y con una capacidad de asombro que la industria nos ha impedido ver. Pribac utiliza su formación en etología no para diseccionarlas, sino para validar su mundo interno.
El duelo: el lenguaje que une a las especies
Si algo define el trabajo de Pribac es su capacidad para abordar el dolor. En «Cartas a mis ovejas«, el duelo no es un concepto abstracto. La autora documenta con una honestidad desgarradora cómo las ovejas procesan la pérdida de un amigo —ya sea otro de su especie o un perro compañero— y cómo ella misma transita la muerte de quienes habitan su hogar.
Reivindicar que una oveja siente la ausencia de un ser querido es, hoy en día, un acto político. Es romper el muro que separa nuestra espiritualidad de la suya. Esta perspectiva ya la exploró en su obra previa, Enter the Animal, pero aquí se vuelve carne y experiencia vivida. Para Pribac, el veganismo no fue una renuncia, sino el acto más liberador de su vida: la alineación definitiva entre su corazón y sus acciones.
Un legado que trasciende el papel
El reconocimiento de esta obra ha sido unánime, obteniendo el Premio Nautilus 2024. Pero más allá de los galardones, lo que hace necesario este libro es su destino: todos los beneficios se dedican a la defensa de los animales, cerrando así un círculo de coherencia absoluta.
Además de su labor como escritora y artista, Pribac sigue tejiendo comunidad a través de Plant Inspired, un proyecto de educación culinaria vegetal que demuestra que la ética también se celebra en la mesa.
Hay voces que no escriben desde la teoría abstracta, sino desde el compromiso de mirar la vida a los ojos. La Dra. Teya Brooks Pribac es un ejemplo capital: académica de origen esloveno y Doctora por la Universidad de Sydney, ha sido pionera internacional en cartografiar un territorio sistemáticamente silenciado: el luto, la memoria y el trauma en los animales no humanos.
Su búsqueda rompe con la arrogancia cartesiana que reducía a los demás seres a simples autómatas biológicos. Lejos de las aulas frías, Pribac vive en las Blue Mountains de Australia compartiendo respiración, tierra y existencia cotidiana con un rebaño de corderos rescatados y otros animales refugiados. Desde ese espacio de convivencia no jerárquica fundó Plant Inspired, una iniciativa que transforma la ética en práctica diaria mediante talleres de alimentación basada en plantas y pedagogía vegana de base.
Cartas a mis ovejas —galardonada con el Premio Nautilus 2024 y distinguida en el Festival del Libro de Los Ángeles 2024— no es únicamente un testimonio de cariño: es un ejercicio de atención radical y un alegato filosófico sobre la continuidad del dolor, el vínculo y la dignidad entre especies. Cuando se entiende que el otro siente, recuerda y llora sus pérdidas, explotarlo deja de ser una costumbre cultural para convertirse en una aberración insostenible.
Gracias a Diversa Ediciones y la traducción de Igor Sanz, el público hispanohablante podrá acceder a esta obra inclasificable. «Cartas a mis ovejas» no es solo un ensayo; es una invitación a sentarse en el prado, callar el ruido humano y, por fin, aprender a observar.
Felix Domenech de Larraz
Redactor freelance
Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com
Fuentes bibliográficas
1— amazon.es, «Cartas a mis ovejas», Teya Brooks Pribac, Editorial Diversa Ediciones, 21 de enero de 2026. Cartas a mis ovejas es una obra íntima y ágil, escrita en forma de cartas, que recorre la vida cotidiana de una mujer que convive en las Montañas Azules de Australia con cuatro ovejas rescatadas. A partir de esa relación directa y prolongada, la autora entrelaza la experiencia vivida con el conocimiento académico para ofrecer una mirada poco habitual sobre la subjetividad de las ovejas y, por extensión, sobre las relaciones sociales y emocionales de los animales no humanos.
Con un tono accesible y cercano, el libro construye un diálogo honesto en el que se abordan cuestiones como las emociones, la cognición, la espiritualidad, la cultura y los prejuicios que históricamente han condicionado nuestra forma de percibir a otras especies. Estas páginas invitan a cuestionar expresiones y creencias arraigadas —como la idea de la oveja como símbolo de docilidad o falta de inteligencia— y a descubrir individuos complejos, sensibles y profundamente relacionales, capaces de ampliar nuestra comprensión de los vínculos entre humanos y otros animales.
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