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Aquarela

Publicación: 7 diciembre, 2020 |

Aquarela es un profundo viaje cinematográfico a través de la belleza cambiante y la fuerza bruta del agua.

Filmada en el peculiar formato de 96 fotogramas por segundo, la película es una muestra visceral de que el ser humano no encaja con el poder y la voluntad caprichosa del elemento más preciado de la Tierra, el agua.

La idea de hacer el documental parte del pintor ruso Iván Aivazovsky, que solía pintar tormentas. Desde las precarias aguas congeladas del Lago Baikal en Rusia hasta la agonía del huracán Irma en Miami, pasando por el poderoso Salto del Ángel en Venezuela, el agua es la protagonista principal de Aquarela, donde el director Victor Kossakovsky captura sus múltiples personalidades con una claridad sorprendentemente cinematográfica.

El agua es el elemento vital para la supervivencia del ser humano, y a su vez destructivamente peligrosa, es el único protagonista del documental. Sin actores, sin palabras y solo con imagen y sonido, el documental muestra el poder y la monumentalidad del agua en diferentes puntos del planeta.

Los glaciares, los mares, los océanos y las fuertes precipitaciones son los elementos principales que componen la película. A su vez, fenómenos como, el hielo, la niebla, o la espuma del mar son agua descrita como un elemento de belleza y de destrucción.  

Kossakovsky se muestra pesimista respecto al futuro de nuestro planeta, en pleno cambio climático, y alerta cómo el ser humano está acabando con los animales, algo que le rompe el corazón.

«La Tierra tiene 7 billones de habitantes y nos hemos especializado en matar a los animales: vacas, pollos, cerdos…Por eso tenemos guerras, porque matar se ha convertido en algo normal. ¡Y a nadie le importa!»

Localizaciones que van desde el lago Baikal en Rusia, hasta otras por las que han pasado grandes desastres naturales, como las recorridas por el huracán Irma o, incluso localizaciones como el Salto del Ángel en Venezuela, aparecen representando el peligro y la fuerza descontrolada del agua en el mundo.

El cambio climático y la delicada situación que vive el medio ambiente también queda reflejada en la historia a través de imágenes de la fuerza de los temporales, de las borrascas y de la rotura de enormes icebergs.​

96 fotogramas por segundo

Para capturar el agua en todo su esplendor, Kossakovsky decidió rodar a 96 fotogramas por segundo, en lugar de los 24 habituales.

«Hace cuatro años filmé una película de ballet para niños [‘Graine de champion’]. En cierto momento, la protagonista hacía unos giros rápidos, y cada vez que daba la vuelta, no podía verle la cara. Si quería vérsela, debía filmar con más fotogramas por segundo, pero si lo proyectaba a 24 fps, se vería a cámara lenta.»

Kossakovsky encuentra la solución filmando y proyectando a 96 fps. De momento, tan solo podemos ver el resultado a 48 fps –es la máxima velocidad que admiten incluso los cines de alta tecnología–, pero incluso así aturde, en el mejor sentido de la palabra.

«Confío que desde otoño pueda disfrutarse a 96 fps. La diferencia es abrumadora. ¿Sabe cómo se suele ver la lluvia en el cine? ¿Esas pequeñas rayitas? A 96 fps puedes apreciar cada gota de agua.»

Victor Kossakovsky

Nacido en San Petersburgo, el 19 de Julio de 1961, es un cineasta innovador que ha recibido más de 100 premios en festivales internacionales. Su distintiva filmografía abarca diferentes temáticas pero siempre explora y juega con la realidad y los momentos poéticos. Empezó su carrera cinematográfica en el Estudio de Documentales de Leningrado como asistente de cámara, asistente de dirección y editor en 1978.

«Mi deber es hacer llorar cuando muestro la belleza, no hacer llorar cuando muestro cosas feas. Mi objetivo es filmar lo que observo, hallar la belleza que hay en las cosas y mostrarla.»

Kossakovsky estudió guión y dirección en la HCSF de Moscú entre 1986 y 1988. Un año después, dirigió su primer largometraje Losev y después en 1992 su documental más famoso The Belovs, que obtuvo el Premio VPRO Joris Ivens y el Premio del Público en IDFA, y docenas de otros premios en festivales internacionales de todo el mundo.

En 2011, ¡Vivan las antípodas! fue seleccionada como la película inaugural del Festival de Cine de Venecia. En muchas de sus películas, como Gunda o Aquarela, Kossakovsky ha sido simultáneamente director, editor, director de fotografía y escritor. Sigue ejerciendo como profesor y mentor de aspirantes de todo el mundo a cineastas y documentalistas.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1- Web del documental Aquarela

2- lavanguardia.com, «Victor Kossakovsky: Mi deber como cineasta es hacer llorar cuando muestro belleza», Astrid Meseguer, La Vanguardia, 17 de marzo de 2019

3- nonfics.com, «Watch Victor Kossakovsky’s Svyato», Daniel Walber, consultado el 7 de diciembre de 2020


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