Scott van Zyl, el cazador sudafricano de 44 años —propietario de la agencia SS Pro Safaris— desapareció durante un safari de caza en la frontera entre Zimbabwe y Sudáfrica.

La exaltación de la caza —especialmente aquella orientada al ocio, al negocio o al trofeo— constituye uno de los anacronismos morales más evidentes de nuestro tiempo. Que aún se maten animales por diversión, incluidos elefantes y otras especies en peligro de extinción, revela una desconexión profunda con la ética científica contemporánea y con la comprensión de que todas las formas de vida poseen un valor intrínseco.
En una era marcada por el colapso de la biodiversidad y por el reconocimiento creciente del sufrimiento animal, estas prácticas deberían considerarse auténticos delitos de lesa animalidad: agresiones graves contra seres sintientes y contra la integridad ecológica del planeta. Las generaciones futuras, educadas en una relación más empática y cooperativa con los demás animales, difícilmente comprenderán cómo una sociedad supuestamente avanzada siguió tolerando, celebrando e incluso institucionalizando su tortura y exterminio.
Por eso, la confrontación entre quienes celebran la muerte de un cazador y quienes idealizan la afición —perversa y disfuncional— de matar seres sintientes expone una contradicción moral tan absurda como trágica. Es un dilema similar al que se desencadena cuando un torero muere por la embestida de un toro que, pese a defender su propia vida, acabará igualmente ejecutado. En ambos casos se revela una estructura cultural que legitima la violencia unidireccional contra los animales, pero que al mismo tiempo reclama solemnidad, honor o compasión cuando la violencia regresa hacia el agresor humano.
Esta tensión desnuda la incoherencia ética de prácticas que, lejos de ser tradiciones o deportes, son vestigios de un mundo que no ha aprendido a convivir con el resto de seres vivos desde el respeto y la justicia. Por esta razón, noticias como esta, cuando las investigaciones oficiales confirmaron que Scott van Zyl fue atacado y devorado por cocodrilos en las orillas del río Limpopo generan debates entre los que defienden que matar por la paz, por comer o por diversión son la misma cosa y los que no.
Detalles de la desaparición
Van Zyl salió acompañado por un guía local y un grupo de perros de caza. Después de separarse para buscar presas, los perros regresaron solos al campamento, lo que desató una operación de búsqueda. Se hallaron sus huellas, su mochila y otros objetos personales en la orilla del río, pero él permanecía desaparecido.
En respuesta, las autoridades permitieron disparar a varios cocodrilos del Nilo sospechosos. El cuerpo fue encontrado en el interior de dos de ellos, y pruebas de ADN confirmaron que uno de los cocodrilos devoró restos humanos pertenecientes a Scott van Zyl.
Contexto y antecedentes
Scott van Zyl era lamentablemente conocido por organizar safaris de caza para clientes internacionales, donde se cazaban animales tan grandes como elefantes y tan pequeños como duikers. Su empresa ofrecía experiencias en toda África del sur, destacando especies como rinocerontes, búfalos, leones, leopardos y antílopes.
Su muerte fue la cuarta por ataque de cocodrilos reportada ese año en Zimbabwe. Estos reptiles son notoriamente peligrosos, capaces de emboscar a presas incluso de gran tamaño, lo que subraya el riesgo que representan para los humanos.
Impacto emocional y legado
En foros especializados como AfricaHunting.com, la comunidad expresó su pesar ante la muerte de Van Zyl, destacando su pasión por la caza, su camaradería, y su habilidad estratégica en el campo:
“Scott loved hunting and he loved outsmarting animals … When things went South, Scott always had a plan.”
Uno de sus colegas escribió:
“Scott threw snake eyes his last trip out… Lucky bastard went out doing something he loves doing.”
Caza en África
En su funeral se congregaron cientos de personas, lo que denotó la huella que dejó como amigo, padre, cazador y compañero.
Caza en África
Aspectos trágicos y simbólicos
Muchos medios mostraron su muerte como una forma de karma poética: un cazador que se convierte en presa. Organizaciones como PETA calificaron la muerte como una dramática lección sobre la crueldad de la caza por deporte. [1]
Mientras esto sucedía, su empresa SS Pro Safaris continuaba operando, lo que reforzó el contraste entre su legado y la naturaleza caprichosa de su destino.
La muerte de Scott van Zyl es un recordatorio del peligro inherente de la naturaleza salvaje y pone en perspectiva la práctica de la caza deportiva. Hombre apasionado de su oficio y admirado por muchos, Van Zyl pagó con su vida—quizás impulsado por su propia pasión— encontrándose cara a cara con un depredador que lo igualó con su presa más letal y que finalmente lo coloca en el mismo lugar de tantas víctimas inocentes que él destruyó en vida.
Editorial Cultura Vegana
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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
1— peta.org, «Human Remains Indicate That Crocodiles Ate This Trophy Hunter», Publicado el 21 de abril de 2017 por Zachary Toliver. Última actualización: 2 de abril de 2024. Restos humanos indican que cocodrilos se comieron a este cazador de trofeos. Se sospecha que un cazador de trofeos sudafricano murió (en lo que algunos llamarían un acto de karma) al convertirse en presa mientras cazaba: al menos uno de dos cocodrilos dio positivo en la prueba de restos humanos.
LECTURAS RECOMENDADAS EN CULTURA VEGANA
1— culturavegana.com, «Los cazadores son terroristas del mundo animal», Gary Yourofsky, Editorial Cultura Vegana, Última edición: 1 noviembre, 2022 | Publicación: 12 julio, 2020. Este artículo es una versión traducida del original de Gary Yourofsky publicado como editorial en The Detroit News el 20 de abril de 2001.
«Ay de los astutos que hieren o abusan de las criaturas de la tierra. Ay de los cazadores, porque serán cazados.»
Jesús, Evangelio de los Nazarenos 14:6-9
2— culturavegana.com, «El asesinato del mayor capo de la caza furtiva de rinocerontes», Editorial Cultura Vegana, Publicación: 27 octubre, 2025. Un crimen que expuso el poder del tráfico de cuernos en Sudáfrica. En la madrugada del 26 de marzo de 2023, en la provincia sudafricana de Mpumalanga, fue asesinado a tiros Clyde Mnisi, jefe tradicional del clan Mnisi y señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas del tráfico de cuernos de rinoceronte en África Austral [1].
3— culturavegana.com, «La caza», Ralph Waldo Trine, 1899. Editorial Cultura Vegana, Última edición: 29 abril, 2025 | Publicación: 28 abril, 2025. Se dice que en Japón, si uno coge una piedra para tirársela a un perro, este no corre, como verán que ocurre casi siempre aquí, porque allí nunca le han tirado una piedra y, por lo tanto, desconoce su significado.
4— culturavegana.com, «21 citas contra la caza», Editorial Cultura Vegana, Última edición: 2 mayo, 2023 | Publicación: 1 mayo, 2023. La caza ha sido una actividad humana desde tiempos prehistóricos, y ha evolucionado de una necesidad de supervivencia a una actividad recreativa y deportiva.
5— culturavegana.com, «21 citas contra la caza», Editorial Cultura Vegana, Última edición: 2 mayo, 2023 | Publicación: 1 mayo, 2023. La caza ha sido una actividad humana desde tiempos prehistóricos, y ha evolucionado de una necesidad de supervivencia a una actividad recreativa y deportiva.
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