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Lo que las Piscifactorías esconden

Última edición: 17 julio, 2018 | Publicación: 2 junio, 2018 |

Las piscifactorías tienen más impacto ambiental que la producción de carne.

Este dato se publica en un exhaustivo estudio sobre el impacto ambiental de la producción de proteína para alimentar la población mundial. Los autores del estudio sostienen que solo una migración masiva a una dieta de base vegetal puede resolver sostenibilidad del planeta. Conscientes de la dificultad de implantar una dieta vegana a escala mundial, los autores del estudio publicado en Science plantean un plan B. Según sus estimaciones, la producción del mismo kilogramo de carne puede tener hasta tres veces más impacto ambiental según sea la explotación ganadera. Sus números dicen que si se prescindiera de la mitad de la producción de carne menos eficiente, aún se lograría el 70% de los objetivos conseguidos con una dieta 100% vegana.

Para obtener una proteína animal se requiere mucha más tierra, más agua y emitir más contaminantes a atmósfera, suelos y aguas que para lograr proteína vegetal.

Otros datos del trabajo muestran que, por ejemplo, la cría de mariscos en piscifactoría, aunque apenas usa tierra, genera tantas emisiones que, en conjunto, el impacto ambiental de lograr un kilo de carne de pescado es mayor que el de lograr uno de vacuno.

Otra opción que han valorado los investigadores es la renuncia al consumo que llaman consumo accesorio. Si se retirara de la dieta el azúcar, el café, el alcohol como vinos y cervezas, el té o el chocolate se conseguiría reducir el impacto ambiental de los alimentos en un 20%.

La investigación, publicada hoy en la revista Science, analiza el coste ambiental que tiene producir, transportar, comerciar y consumir los alimentos esenciales que alimentan a los 7.575 millones de habitantes del planeta. Para ello, han revisado más de 500 estudios previos y entrevistado a un centenar de expertos. La base de datos que han reunido recoge varios impactos de los 40 principales productos que aportan el 90% de las necesidades mundiales de proteínas y calorías. Entre esos costes están el porcentaje de uso de tierra para cultivarlos o criarlos, la cantidad de agua usada, las emisiones de CO2 y otras dos emisiones menos conocidas pero de enorme impacto: la acidificación del suelo y la eutrofización de las aguas subterráneas, de ríos y mares, que supone un enriquecimiento excesivo en nutrientes. En ambos casos el agente principal son los fertilizantes nitrogenados.


El impacto global de la producción de alimentos

Los millones de agricultores e intermediarios producen y procesan alimentos a nivel mundial, con importantes costos ambientales asociados. Dada la heterogeneidad de los productores, ¿cuál es la mejor manera de reducir el impacto ambiental de los alimentos? Poore y Nemecek consolidaron los datos sobre los múltiples impactos ambientales de 38.000 granjas que producen 40 productos agrícolas diferentes en todo el mundo en un metaanálisis de datos que compara varios tipos de sistemas de producción de alimentos. El costo ambiental de producir los mismos bienes puede ser muy variable. Sin embargo, esta heterogeneidad crea oportunidades para dirigirse al pequeño número de productores que tienen el mayor impacto.

Science, p. 987

Abstract
El impacto ambiental de los alimentos lo crean millones de productores diversos en todo el planeta. Para identificar las soluciones que son efectivas bajo esta heterogeneidad, consolidamos los datos que cubren cinco indicadores ambientales: 38.700 granjas y 1600 procesadores, tipos de embalaje y minoristas. El impacto puede variar 50 veces entre los productores del mismo producto, creando oportunidades sustanciales de mitigación. Sin embargo, la mitigación se complica por compensaciones, múltiples formas para que los productores logren bajos impactos, e interacciones a lo largo de la cadena de suministro. Los productores tienen límites sobre hasta dónde pueden reducir los impactos. Lo más llamativo es que los impactos de los productos animales de impacto más bajo suelen exceder a los de los sustitutos vegetales, lo que proporciona nueva evidencia de la importancia del cambio en la dieta. Acumulativamente, nuestros hallazgos respaldan un enfoque donde los productores monitoreen sus propios impactos, cumplan con flexibilidad los objetivos ambientales al elegir entre múltiples prácticas y comuniquen sus impactos a los consumidores.


Los resultados globales del estudio abruman: durante todo su ciclo de vida, la producción de alimentos ocupa el 43% de la tierra del planeta, sin contar desiertos y regiones heladas. Es responsable del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero, en su mayor parte CO2 y metano, CH4. También lo es del 32% de la acidificación y el 78% de la eutrofización. Por último, casi dos tercios del agua dulce retirada de las cuencas de destina para regar o dar de beber a los animales.

Pero no impacta lo mismo producir un chuletón de ternera que soja para tempeh. De hecho, los principales productos de origen animal, carnes, peces de piscifactoría, huevos y lácteos, necesitan el 83% de la tierra dedicada a la producción de alimentos y son responsables de casi el 60% de las 3 emisiones. A cambio, solo aportan el 37% de las proteínas y apenas el 18% de las calorías que sostienen la alimentación humana de todo el mundo.

La producción de alimentos ocupa el 43% de la tierra del planeta y genera el 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero

«La carne de menor impacto crea un 360% más de emisiones de gases de efecto invernadero, un 3.200% más de acidificación, un 970% mas de eutrofización y usa un 230% más de tierra que una plantación media de soja para tempeh, seitán o tofu por gramo de proteína«, dice Joseph Poore, investigador de la Universidad de Oxford y coautor del estudio, que ha centrado su carrera investigadora en el impacto ambiental de la agricultura. De hecho, usando las mejores tecnologías y conocimientos actuales para reducir su impacto, ningún alimento de origen animal de los estudiados tiene un coste ambiental inferior que su equivalente vegetal. «Nuestros resultados también sugieren que la diferencia entre proteínas animales y vegetales se mantendrá en el futuro«, añade Poore.

Para los autores del estudio, un cambio generalizado y masivo de dieta, arrinconando los productos animales en favor de los vegetales, tendría radicales consecuencias para el planeta: reduciría el consumo mundial de agua en un 20% y las distintas emisiones bajarían a la mitad. Pero el mayor impacto estaría en el uso de la tierra. Hasta el 76% de las tierras que ahora ocupan el ganado y la agricultura volvería a la naturaleza. En hectáreas, ese porcentaje son 3.100 millones, unas 62 veces la extensión de España.

«En general, las dietas de base vegetal son uno de los mecanismos más importantes para reducir nuestro impacto en el planeta. No se trata solo de las emisiones de gases de efecto invernadero, también la acidificación global, la eutrofización, el uso de la tierra o el del agua. Reducir tus vuelos o comprar un coche eléctrico, aunque relevantes, no consiguen tal reducción en este amplio abanico de impactos ambientales«, sostiene Poore. El problema sería entonces lograr ese cambio global de la dieta. «A nivel individual es realista, un número creciente de personas ya están cambiando sus dietas. Sin embargo, será difícil lograr un cambio generalizado de la conducta«, concluye.

Para el investigador Javier Gódar, del SEI, Stockholm Environment Institute, un instituto de ciencia ambiental con sede en Estocolmo, Suecia, «buena parte de los cambios necesarios para combatir la crisis actual que vivimos van a centrarse en una multitud de aspectos relacionados con qué comemos, cómo producimos la comida y cómo la transportamos, industrializamos y consumimos«. Gódar, sin embargo, cree que las soluciones propuestas por los autores del estudio son, tanto por el lado de los consumidores como por el de los productores, buenos deseos. «Es evidente que a pesar de que cada vez hay más certificación, sellos sostenibles… y de que algunas sociedades avanzadas están más informadas, los sistemas de producción de alimentos a nivel global no han cambiado de forma fundamental en respuesta a esta mayor información«, afirma. Y añade: «Cambios en algo tan importante como los productos que comemos vienen determinados en gran medida por aspectos culturales y sociológicos que desde el punto de vista de un científico pueden ser calificados de irracionales«.

FUENTES

[ 1 ] – Revista Science science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aaq0216
[ 2 ] – Universidad de Oxford environmental-research.ox.ac.uk
[ 3 ] – Stockholm Environment Institute sei.org
[ 4 ] – Wikipedia.org/Piscicultura


Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

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