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El botánico Mark Tester riega los tomates con agua de mar

Última edición: 1 agosto, 2022 | Publicación: 31 julio, 2022 |

La crisis del agua es uno de los grandes desafíos para la humanidad. De hecho, el Foro Económico Mundial lo ha catalogado entre los tres mayores riesgos para la seguridad económica mundial.

El cambio climático y el aumento poblacional son un hecho. Según la FAO, para alimentar al mundo es necesario incrementar en un 50% la producción de cereales en 2050.

⅓ de la agricultura mundial depende del agua de riego

El botánico Mark Tester estaba de turismo volcánico en Arabia Saudí. Cerca de la zona turística, Tester paseó por una pequeña aldea rústica que había sido abandonada hacía poco. El motivo del abandono saltaba a la vista: el palmar estaba completamente seco y los dátiles eran la economía principal del pueblo. Las palmeras habían muerto debido a la creciente salinidad del agua usada para regarlas. A día de hoy, Mark Tester sigue contratado como experto por la Universidad KAUST King Abdullah University of Science and Technology para investigar el potencial del agua de mar para regar tomates.

La agricultura consume ⅔ de toda el agua dulce que se usa en el mundo y gran parte de esa agua se extrae del subsuelo. La cantidad extraída es tan descomunal que, a escala global, las reservas de los principales acuíferos del mundo están disminuyendo de forma alarmante. Una de las consecuencias del abuso insostenible es el aumento de la salinidad del agua extraída que puede hacer inviables los cultivos, como en el caso vivido en primera persona por Tester en Arabia Saudí.

Regar tomates con agua salada del Mar Rojo

Mark Tester está aplicando sus conocimientos botánicos en una idea que puede ayudarnos a paliar esta crisis. Tester quiere crear cultivos que se puedan regar con agua salada. En la Universidad de KAUST, a la orilla del Mar Rojo, dirije un invernadero experimental donde ya se cultivan y comercializan tomates y pimientos regados con agua de mar para el consumo.

Tomates cultivados con agua de mar de Red Sea Farms

La clave para crear una variedad de tomate que no se muera con agua salada está en la genética, pero no en la creación de variedades transgénicas. Tester admite que manipular genéticamente sus cultivos aceleraría el proceso, pero sus principios están más allá de lo comercial. A pesar de que no existe ninguna evidencia científica en contra de la seguridad de los cultivos transgénicos, gran parte de la sociedad rechaza los productos manipulados genéticamente.

«Si queremos que nuestros cultivos sean útiles para luchar contra las crisis del agua y alimentaria, debemos evitar que sean rechazados por la población, como ya sucedió con el arroz dorado

Mark Tester

La estrategia de Tester consiste en buscar variedades silvestres de las plantas cultivadas cuyo genoma ya esté adaptado para tolerar agua salada. Un ejemplo es una variedad de tomates silvestres que crece en las rocas salpicadas por el mar en islas Galápagos.

«Después de identificar cuáles genes le permiten vivir en esas condiciones, los integramos en los tomates domésticos mediante reproducción sexual, cruzando ambas variedades de plantas

Mark Tester

Para Tester, básicamente, se trata de hacer en el laboratorio lo mismo que la naturaleza, pero de forma controlada. A este tipo de proceso, los científicos lo llaman neodomesticación.

Resistentes a la sal y agradables al paladar

Otra técnica para lograr cultivos que se puedan regar con agua de mar consiste en realizar injertos. Las variedades logradas por cruces, pueden ser resistentes al agua marina, aunque también podrían carecer de las propiedades organolépticas que exigen los consumidores. Los tomates cultivados en el invernadero de KAUST, se obtienen injertando tallos de variedades comerciales en la base de plantas obtenidas por cruce, —las raíces son la parte más crítica para el riego con agua salada.

Muchos grupos de investigación están trabajando para mejorar la resistencia de la agricultura exterior a climas cada vez menos propicios para el cultivo. Tester resalta el caso de un tipo de cebada que se obtuvo cruzando variedades domésticas con otras silvestres recolectadas al lado de caminos en Oriente Medio.

Esta nueva variedad de cebada aumentó su rendimiento en un 30% al ser regada con agua de mar, gracias a un gen de la variedad silvestre que se injertó en la variedad doméstica.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

1— Web de Red Sea Farms

2— culturavegana.com, «Los invernaderos flotantes que usan agua de mar», Editorial Cultura Vegana, Tecnología, Publicación: 11 noviembre, 2021. Nuevo sistema de agricultura flotante para producir alimentos con agua salada. Puede ayudar a paliar los efectos de la subida del nivel del mar debido a la reducción de espacios de cultivo.


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