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¿Puede un niño crecer sano sin carne? La ciencia empieza a responder

Publicación: 24 enero, 2026 |

Un estudio con casi 50.000 menores estudiados revela que las dietas vegetales funcionan cuando se toman en serio.

© Imagen generada por ALMA de Cultura Vegana IA

Durante años, una pregunta se repite cada vez que una familia decide prescindir de la carne en la alimentación infantil: ¿qué pasará cuando ese niño crezca? No es una duda menor. Se invoca el crecimiento, los huesos, el cerebro, la energía. A menudo, más desde el temor que desde los datos.

Un metaanálisis internacional [1] publicado a finales de 2025 ha puesto cifras y contexto a ese debate. No hablamos de un estudio pequeño ni de un experimento aislado, sino del análisis conjunto de casi 50.000 niños y adolescentes de hasta 18 años, procedentes de 18 países. Es, hasta ahora, la revisión más amplia sobre cómo influyen las dietas vegetarianas y veganas en la infancia.

El primer dato rompe con la narrativa más repetida: crecer sin comer carne no implica, por sí mismo, un desarrollo deficiente. Ni en estatura, ni en salud general, ni en marcadores clave. Lo que sí implica —y aquí conviene ser claros— es responsabilidad y planificación.

Los niños vegetarianos y veganos analizados consumían más fibra, más folatos, más vitamina C y más magnesio que los omnívoros. Menos ultraprocesados, menos grasas saturadas, perfiles lipídicos más favorables. Su colesterol total y LDL eran más bajos, algo que rara vez se menciona cuando se habla de infancia y dieta, pero que dice mucho del entorno metabólico en el que crecen.

Ahora bien, el estudio no edulcora la realidad. Estos niños también presentaban una ingesta menor de energía total, proteínas, algunas vitaminas del grupo B y minerales como el zinc. En el caso de los menores veganos, el calcio aparece como un punto especialmente delicado. Y hay un nutriente que no admite matices: la vitamina B12 [2] Sin suplementación o alimentos fortificados, no se alcanzan niveles adecuados. No es una opinión, es un hecho fisiológico.

Otro dato que suele generar titulares simplificados: los niños vegetarianos y veganos eran, de media, algo más bajos y ligeros. También tenían un IMC y una masa grasa menores. ¿Es eso un problema? Depende de desde dónde se mire. No se detectaron signos de desnutrición generalizada ni de retrasos patológicos del crecimiento. Lo que se observa es un patrón corporal distinto, coherente con dietas más densas en nutrientes y menos en calorías vacías.

Aquí aparece el punto que rara vez se aborda con honestidad. No basta con “quitar la carne”. Las dietas basadas en plantas funcionan cuando están bien construidas. Cuando hay legumbres a diario, frutos secos, semillas, cereales integrales, verduras variadas. Cuando el calcio no se deja al azar, cuando el yodo no se olvida, cuando el hierro se entiende y se combina bien. Y cuando la suplementación deja de verse como un fracaso y se asume como lo que es: una herramienta.

Los propios autores del análisis insisten en no desalentar a las familias que eligen estas dietas por motivos éticos, ambientales o de salud. Lo que recomiendan es acompañamiento profesional y adaptación a cada etapa del crecimiento. Un niño no es un adulto pequeño. Sus necesidades cambian rápido y no admiten improvisaciones prolongadas.

También conviene poner el estudio en su sitio. Gran parte de los trabajos analizados son transversales, lo que limita las conclusiones a largo plazo. Hay diferencias metodológicas, culturales y sociales entre países. Y medir con precisión lo que come un niño nunca ha sido sencillo. Nada de esto invalida los resultados, pero sí obliga a leerlos sin triunfalismo ni alarmismo.

Quizá la conclusión más incómoda para algunos sectores sea esta: las dietas vegetarianas y veganas no son el problema. El problema es la falta de educación nutricional, tanto en modelos omnívoros como vegetales. Hay niños que comen carne a diario y presentan déficits severos. Y hay niños veganos que crecen sanos, activos y con buenos marcadores de salud.

Al final, el debate no va de carne sí o no. Va de cómo alimentamos a la infancia en una sociedad que ha normalizado productos pobres en nutrientes y ricos en marketing. Este estudio no cierra la discusión, pero sí la desplaza a un terreno más honesto: menos prejuicios, menos tradiciones impuestas y más conocimiento.

Felix de Larraz
Redactor freelance
Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

Fuentes bibliográficas

[1] pubmed.ncbi.nlm.nih.gov, «Lacto-ovo-vegetarian and vegan diets in children and adolescents: a systematic review and meta-analysis of nutritional and health outcomes», Sofia Lotti, Giona Panizza, Daniela Martini, Wolfgang Marx, Jeannette M Beasley, Barbara Colombini y Monica Dinu, Crit Rev Food Sci Nutr. 2025 Dec 11:1-21. Las implicaciones para la salud de las dietas ovolactovegetarianas y veganas en la infancia siguen siendo objeto de debate. Este metaanálisis compara las dietas ovolactovegetarianas y veganas con las omnívoras en un amplio espectro de nutrientes y resultados de salud en niños menores de 18 años de todo el mundo sin enfermedades crónicas. Las búsquedas en MEDLINE, Embase, Scopus y Web of Science hasta marzo de 2025 identificaron 59 estudios con 48.626 participantes (7.280 ovolactovegetarianos, 1.289 veganos y 40.059 omnívoros). Los niños ovolactovegetarianos consumieron menos energía, proteínas, grasas, vitamina B12, vitamina D y zinc, pero más fibra, hierro, folato, vitamina C y magnesio. Los veganos mostraron patrones similares, con una ingesta de calcio particularmente baja. El crecimiento y la composición corporal indicaron un fenotipo más delgado: los ovolactovegetarianos presentaron menor estatura, peso, puntuaciones z del IMC, masa grasa y contenido mineral óseo, mientras que los veganos presentaron menor estatura y puntuaciones z del IMC más bajas. Los biomarcadores mostraron niveles más bajos de ferritina y 25(OH)D en los ovolactovegetarianos, y niveles más bajos de hemoglobina y ferritina en los veganos. Si bien los promedios grupales para la mayoría de los nutrientes y biomarcadores se mantuvieron dentro de los rangos de referencia pediátricos, se observó una mayor probabilidad de deficiencia de hierro y anemia en los ovolactovegetarianos, y de deficiencia de vitamina B12 en los veganos. Ambos grupos presentaron niveles más bajos de colesterol total y LDL. Estos hallazgos subrayan la necesidad de una planificación dietética cuidadosa y la suplementación en niños ovolactovegetarianos y veganos. Palabras clave: Niños; salud; metaanálisis; ingesta de nutrientes; vegano; vegetariano.

[2] nutritionfacts.org, «La dosis óptima de vitamina B12 para los niños, las embarazadas y los mayores», A los 50 años, todos, independientemente de la alimentación que lleven, deben comenzar a tomar suplementos con alimentos o suplementos fortificados con B12, pero a partir de los 65 años, puede que solo los suplementos diarios en dosis altas sean suficientes.

[2] tandfonline.com, «Vegetarian, vegan diets and multiple health outcomes: A systematic review with meta-analysis of observational studies», Monica Dinu, Rosanna Abbate, Gian Franco Gensini, Alessandro Casini y Francesco Sofi, Critical Reviews in Food Science and Nutrition Volume 57, 2017. RESUMEN
Antecedentes: Estudios previos han postulado efectos beneficiosos de las dietas vegetarianas y veganas sobre la salud. Objetivos: El objetivo de este estudio fue esclarecer la asociación entre las dietas vegetarianas y veganas, los factores de riesgo de enfermedades crónicas, el riesgo de mortalidad por cualquier causa, la incidencia y la mortalidad por enfermedades cardio-cerebrovasculares, el cáncer en general y tipos específicos de cáncer (colorrectal, de mama, de próstata y de pulmón), mediante un metanálisis. Métodos: Se realizó una búsqueda exhaustiva en Medline, ELSEVIER, Scopus, The Cochrane Library y Google Scholar. Resultados: Se incluyeron ochenta y seis estudios transversales y diez estudios prospectivos de cohorte. El análisis general de los estudios transversales informó una reducción significativa de los niveles de índice de masa corporal, colesterol total, colesterol LDL y glucosa en vegetarianos y veganos, en comparación con omnívoros. En cuanto a los estudios de cohorte prospectivos, el análisis mostró una reducción significativa del riesgo de incidencia y/o mortalidad por cardiopatía isquémica (RR: 0,75; IC del 95%, 0,68 a 0,82) y de la incidencia de cáncer total (RR: 0,92; IC del 95%, 0,87 a 0,98), pero no de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares totales, mortalidad por cualquier causa ni mortalidad por cáncer. No se evidenció una asociación significativa al analizar tipos específicos de cáncer. El análisis realizado entre veganos informó una asociación significativa con el riesgo de incidencia de cáncer total (RR: 0,85; IC del 95%, 0,75 a 0,95), a pesar de haberse obtenido solo en un número limitado de estudios. Conclusiones: Este metanálisis exhaustivo informa un efecto protector significativo de la dieta vegetariana sobre la incidencia y/o mortalidad por cardiopatía isquémica (−25%) y la incidencia de cáncer total (−8%). La dieta vegana confirió una reducción significativa del riesgo (−15%) de incidencia de cáncer total. PALABRAS CLAVE: Metaanálisis de dieta vegetariana y vegana

[3] who.int, «Vitamin and mineral requirements in human nutrition, 2nd edition», Organización Mundial de la Salud (OMS), OMS/FAO, 2ª ed., 2004. En los últimos 20 años, los micronutrientes han adquirido una gran importancia para la salud pública. Como consecuencia, se han llevado a cabo numerosas investigaciones para comprender mejor su función fisiológica y las consecuencias para la salud de las dietas deficientes en micronutrientes, establecer criterios para definir la gravedad de la desnutrición por micronutrientes en la salud pública y desarrollar estrategias de prevención y control. Uno de los principales resultados de este proceso es una mejora considerable del conocimiento sobre las necesidades humanas de micronutrientes, lo cual constituye un paso crucial para comprender la importancia de la desnutrición por micronutrientes para la salud pública e identificar las medidas más adecuadas para prevenirla. Este proceso también dio lugar a sucesivas consultas y publicaciones de expertos realizadas conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que proporcionan conocimientos actualizados y definen normas para las necesidades de micronutrientes.

[4] eatright.org, «Academy Releases New Position Paper on Vegetarian and Vegan Diets», Academy of Nutrition and Dietetics, publicado el 10 de febrero de 2025. Las dietas vegetarianas y veganas siguen despertando interés a nivel mundial, con un estimado de 16 a 20 millones de adultos en Estados Unidos que siguen estos patrones de alimentación. Estos patrones dietéticos están avalados por organizaciones de salud pública e incluidos como una opción saludable en las Guías Alimentarias para Estadounidenses 2020-2025. La alimentación basada en plantas, que a menudo incluye dietas vegetarianas y veganas, ha experimentado un aumento en el interés entre el público, los profesionales de la salud y los investigadores en los últimos años. La Academia de Nutrición y Dietética ha publicado un nuevo documento de posición titulado «Patrones Dietéticos Vegetarianos para Adultos: Una Posición de la Academia de Nutrición y Dietética«, que ofrece una excelente revisión de las últimas investigaciones sobre dietas vegetarianas y veganas.


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