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El especismo no tiene ninguna base moral o científica

Última edición: 24 octubre, 2020 | Publicación: 23 octubre, 2020 |

Entrevista a Daniela Freggi conocida como «el ángel de las tortugas» por su trabajo de conservación y protección de los derechos de las tortugas

La veterana bióloga italiana Daniela Freggi (Roma, Italia) afincada en Lampedusa hace tres décadas, es conocida internacionalmente como “el ángel de las tortugas”, no sólo porque ha salvado a más de 6.000 ejemplares, desde que en 1.994 fundara el centro de recuperación Lampedusa Turtle Rescue, sino porque lo hace sin recibir ningún tipo de retribución económica. Para ganarse la vida, esta rocosa científica trabaja como maestra en una escuela de primaria.

Daniela Freggi

Hace años que los habitantes de la isla italiana de Lampedusa reciben con los brazos abiertos a los aviones embutidos de turistas, pero con el ceño fruncido a los cayucos hacinados de migrantes. Por otro lado, a las tortugas halladas a la deriva, mutiladas o intoxicadas por la actividad humana, las reciben con los hombros encogidos. Se diría que con la que está cayendo no se pueden atender cuestiones tan mineas. Irónicamente, la vida de los seres humanos dependerá de cómo acaben ésta y otras “insignificantes” historias que se desarrollan en el mundo natural.

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Daniela dice ser solitaria porque no entiende mucho a la gente. Vive con cuatro perros que a menudo la acompañan en su pequeño, viejo y polvoriento coche. Al llegar al centro de las tortugas, a uno le cuesta seguirle el paso mientras ella zigzaguea entre piscinas de agua de mar, carteles divulgativos y escalerillas oxidadas. Si se topa contigo te saluda cariñosamente, sobre todo si tienes cuatro aletas y un exoesqueleto ovalado, y sin detener el paso, sigue dando instrucciones o pensando en voz alta.

Cuando se le pregunta por la relación entre el ser humano y los animales, o la naturaleza en general, Daniela Freggi expresa sus fuertes convicciones trazando líneas rectas, sin pedir permiso ni perdón, pero aportando ideas que bien podrían trasladarnos a un nuevo paradigma de sociedad, sacudiéndonos de una vez el anacrónico especismo, ahora que la COVID-19 nos permite revisarlo todo. Así, entendiendo los obstáculos como oportunidades, es como Daniela se abrió paso desde muy joven a bordo de cualquier embarcación, donde era considerada una tontita desubicada recién salida de la facultad, o incluso peor: una chica sola en alta mar con la que intentar ligar. Hoy, que ya ronda los 60 años, sin marido ni hijos, muchos de aquellos hombres de Lampedusa no saben aún cómo catalogarla. La propia Daniela lo resuelve con no pocas dosis de humor negro: «Como no tengo hijos ni marido no puedo ser una mujer, pero como tampoco tengo aspecto de hombre, me consideran una cosa«.

1- ¿Por qué lleva toda la vida dedicando tu tiempo y energías a salvar tortugas?

Porque los animales son los más frágiles. Mucho más que un niño o un anciano, pues los ponemos siempre en un segundo o tercer plano. Esa es su debilidad. Si no los protegemos desde principios morales debemos hacerlo desde principios más prácticos. Por ejemplo, la tortuga es un regulador de las poblaciones de medusas. Si no hay suficientes tortugas, la población de medusas seguirá creciendo y esto no sólo afectará a la economía ligada al mar y las playas, sino también a la calidad del aire, pues el exceso de medusas hace disminuir la producción de oxígeno de origen marino. Hoy en día el 60% del oxígeno que respiramos proviene del mar, por lo tanto, poniendo en jaque a las tortugas nos ponemos en jaque a nosotros mismos.

2- Y debemos suponer que otros animales amenazados están implicados en situaciones de equivalente gravedad para las personas?

Debemos entender que el equilibrio del planeta depende de todos los animales, incluso de aquellos minúsculos o aquellos a los que infravaloramos. De hecho, un pedacito microscópico de ARN (único material genético de algunos virus) ha puesto a todos los humanos de rodillas con el coronavirus.

3- ¿Ese es el mensaje que transmite a los que visitan el Turtle Rescue Center?

Los 20 mil visitantes, que cada verano acuden por curiosidad y para entretener a sus hijos, salen del centro habiendo adquirido sensibilidad y conciencia hacia el respeto a la vida de las tortugas y de los animales en general. Ese es el gran tesoro del centro, que las personas aprendan que el rol más valioso y bello que podemos desarrollar en el mundo es el de cuidar de él y no el de consumirlo. El camino que nos lleva a la felicidad es ese. Debemos trasladar la fascinación que demostramos por los planetas y galaxias desconocidas a nuestro propio planeta. Y los océanos son hoy grandes desconocidos.

4- ¿De qué manera estamos amenazando la vida en los océanos?

Sólo conocemos entre un 5 y un 10% de todos los ambientes marinos y oceánicos. Así que no podemos evaluar nuestro impacto en toda su dimensión. Sabemos que solo utilizamos los mares y océanos para espoliarlos con la pesca intensiva, de la cual, el 40% de las capturas se arrojan al mar porque los peces con demasiadas espinas o con una carne poco delicada ya no nos gustan. Toneladas y toneladas de animales que sufren y mueren para nada, por no mencionar la devastación que producen las redes de arrastre sobre los fondos marinos. Con respecto a las tortugas, los anzuelos para atunes acaban a menudo atravesados en sus esófagos, los hilos de pesca se enrollan en sus aletas y las gangrenan, los plásticos y microplásticos llegan a sus estómagos con un final letal. A su vez, la explotación excesiva de las playas para uso turístico impiden el desove de los ejemplares maduros. Acabaremos en poco tiempo con un animal que apareció en nuestro planeta antes que los dinosaurios.

5- La pesca, que tanto ha inspirado al arte, ¿está ahora estigmatizada?

Yo misma he visto como muchos pescadores entienden el mar como si fuera un vertedero de residuos. Todo tipo de utensilios, instrumental y maquinaria estropeadas u obsoletas se arrojan por la borda sin más, cuando muchos de ellos son altamente contaminantes. La pesca no tiene nada de romántico. Ya no queda apenas pesca artesanal y en su lugar predomina la pesca devastadora y sórdida, en la que sólo cuenta alcanzar cotas absurdas de rentabilidad. El consumidor debe entender que cuánto más exigente sea su demanda, más implacable deberá ser el tipo de pesca que se lleve a cabo.

Actuamos con impunidad con los animales porque hemos asumido casi inconscientemente que nuestra especie es superior y tiene derecho a discriminar, someter y explotar a las demás. El término que concreta esa creencia es «especismo» ¿Desde un punto de vista científico se puede justificar el paradigma especista?

Ante todo, la clasificación de los animales en las distintas especies es una invención humana en su afán de poner orden a sus propios estudios. Las clasificaciones escalonadas donde yo estoy arriba y otro está debajo son arbitrarias y ventajistas. Es un ejercicio anticuado de egocentrismo o antropocentrismo que no cabe en nuestra época. Deberíamos entendernos como parte de un círculo y no como cúspide de una pirámide. La realidad es que yo no puedo vivir sin el árbol que me da el oxígeno, así que es absurdo reivindicar mi superioridad sobre él. Lo mismo se puede aplicar a los demás animales, por eso el especismo no tiene ninguna base científica o moral. Además esa manera de concebir el mundo, convirtiéndonos en invasores y devastadores de cualquier hábitat, en lugar de aprender a generar espacios híbridos y compartidos, es lo que nos pone en contacto repentinamente con virus como la COVID 19, autolesionando a nuestra propia especie.

6- La ciudad de Singapur, hace algunos años que ha entendido esto y sus edificios y parques más modernos han sido diseñados para albergar vida salvaje compatible con la humana. Ya no se persiguen a las «alimañas» que entran en la ciudad, sino que se les facilita la coexistencia con nosotros.

Esa es la clave, entender que la vida no se puede clasificar y separar en celdas aisladas y contrapuestas, pues no es así como funciona. La vida es un flujo, es transición, es intercambio. Debemos entender que no empezamos ni acabamos en nosotros mismos, sino que vivimos en todo aquello que nos rodea.

7- ¿En qué sectores o ámbitos se expresa más firmemente la posición contraria: el especismo?

Sin duda, el ejemplo más aterrador, es el de los animales de granja. Siempre pienso que si cada uno de nosotros visitara un día una de esas granjas, las cosas cambiarían. ¿Qué pensaría un niño de la carne que come si viera como metemos a los animales en naves de hormigón y hierro de por vida, industrializando sus vidas y sometiéndolos a un sufrimiento insoportable? El confinamiento, el hacinamiento, la falta de libertad, la falta de sol y aire, el miedo que sufren al ser apartados de sus madres, etc, provoca en ellos un terror y sufrimiento equivalente al que sufriría una persona. Precisamente porque tienen una capacidad sensitiva y cognitiva muy sofisticada, muchos de ellos acaban con la mente desquiciada. Los cerdos, por ejemplo, son animales más inteligentes que los perros y con la misma sensibilidad al sufrimiento. Sus mentes no soportan las condiciones en las que viven.

8- ¿Qué hay de los animales de laboratorio?

El uso de animales de laboratorio es igualmente cruel y condenable. El propio coronavirus ha demostrado que no tiene sentido. Ahora que la pandemia no nos da margen para investigar con animales, estamos probando vacunas directamente con personas, cosa que deberíamos haber hecho siempre. Tenemos acceso a células madre y embriones humanos con los que se puede investigar. No se cita la cantidad de veces que hemos experimentado con ellos para nada, como ocurrió con la búsqueda de una vacuna contra el SIDA, practicada en simios. No aportó ningún avance y provocó mucho sufrimiento a aquellos animales.

9- ¿Y qué ocurre con los animales que se parecen menos a nosotros?

Hoy sabemos que los animales mamíferos sienten como los humanos, cosa que no se sabía hace algún tiempo. Sabemos menos de cómo sienten los reptiles, pero eso no quiere decir que debamos ponerlos en un nivel inferior. Son inferiores nuestros instrumentos y capacidades para entenderlos y valorarlos, no ellos.

Decía el filósofo Jeremy Bentham, que de la misma forma que no debemos discriminar y explotar en función de la raza, o el género, no debemos hacerlo tampoco en función de la especie. ¿Por qué cuajó hace más de un siglo la lucha antiesclavista y también la feminista, pero no la antiespecista, si fueron promulgadas todas a la vez?

Los negros y las mujeres son seres humanos y por lo tanto, se expresan, se movilizan y se revelan como seres humanos. Así que cuando tuvieron su oportunidad en la historia de ser escuchados, la aprovecharon. Los animales no tienen esa capacidad y por eso nos ha resultado más fácil seguir considerándolos como «cosas» que nos proveen de comida, fuerza de trabajo o distracción. No vemos en ellos la esencia de vida y libertad que sí vemos en nosotros mismos. Por muy arraigada que esté en nuestra cultura este tipo de idea, es sólo una justificación para darnos rienda suelta y ejercer unos privilegios autoimpuestos sobre los demás animales.

10- ¿Se puede imaginar a la humanidad viviendo en un paradigma distinto?

Se parte de la idea que pertenecemos a un grupo que es por definición antagónico a otro grupo. Por lo tanto el ser humano actual malinterpreta el concepto de «éxito» asociándolo a la prevalencia de su grupo por encima de otros grupos, sean éstos personas negras, mujeres, extranjeros, animales, etc. El ser humano, sin embargo, también ha tenido la capacidad de respetar e incluso adorar a los animales, incorporando la idea de «compartir» el mundo con ellos. Así lo hicimos en la prehistoria durante miles de años y así se hace en pleno siglo XXI en algunas culturas no occidentales. El mundo occidental se está autodestruyendo porque no asume de pleno el derecho a la vida. Al final esa idea se vuelve en tu contra porque empiezas a discriminar también a algunos seres humanos y tu propio entorno.

11- En el centro de recuperación de tortugas colaboran más biólogas que biólogos. ¿La participación de la mujer en tareas de protección y conservación de los animales puede abrir un nuevo diálogo del ser humano con la naturaleza?

Es una cuestión importante. En la última década es un mundo que se ha feminizado. Basta echar un vistazo a lo que ocurre en la universidad. El 70% de los matriculados en veterinaria en Italia son chicas y algo equivalente en biología. El concepto de «cuidar» está más arraigado a las mujeres. Por desgracia esto nos ha tenido sometidas en el hogar, asumiendo obligatoriamente el cuidado de los hijos y mayores, pero es cierto que somos más sensibles al cuidado de la vida que nos rodea. Hay que dejar atrás la idea de mujer cuidadora del hogar para trasladarnos a la idea de cuidadora del planeta.

Hay que aprovechar la altísima capacidad de la mujer de ser empática y sensible con la vida de los demás para que podamos acercarnos a una nueva era en que la mitigación del sufrimiento de todos los seres vivos sea nuestra máxima.

12- ¿Es éste momento de crisis sanitaria global un buen momento para ponerse manos a la obra?

La llegada del coronavirus es una alarma que deberíamos agradecer, en lugar de sentir pánico, pues llegarán más crisis como ésta y ahora aún podemos cambiar muchas cosas. Debemos darle más relevancia a la ciencia, más relevancia al bienestar general, más importancia a la belleza del mundo en que vivimos y debemos obsesionarnos menos con el PIB.

Debemos empezar a educar ya a las nuevas generaciones en una cultura que ponga mucha atención en las tomas de decisión individuales: si decido reducir o eliminar el consumo de productos derivados de los animales, y decido además evitar al máximo el uso de plásticos y los transportes contaminantes, estoy decidiendo cambiar el mundo. De hecho, lo maravilloso de este gran cambio a escala mundial, es que lo podemos hacer sin salir de casa y sin arriesgarnos a perder nada. Sólo debemos cambiar nuestros hábitos.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1- publico.es, «Daniela Freggi: «El especismo no tiene ninguna base científica o moral«, Entrevista realizada a Daniela Freggi, prestigiosa bióloga marina, que analiza la relación actual entre seres humanos y naturaleza, dominado por el paradigma del especismo. Borja Alegría.


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