Saltar al contenido

¿Quiénes son los Libertadores?

Última edición: 28 febrero, 2021 | Publicación: 26 febrero, 2021 |

¿Qué acontecimientos han transformado a estos compasivos defensores de los animales en terroristas?

Mi razón para escribir este libro es dar a conocer al público el porqué existen grupos como el FLA, Frente de Liberación Animal, y los eco-saboteadores. ¿Qué controla a la gente para llegar a ser tan extremistas, que estén complacidos de comprometerse en actividades terroristas por la causa de salvar a los animales y el planeta en donde viven?

Los abusadores de los animales ya han sentido el efecto de las acciones
dirigidas en contra de la propiedad. Las irrupciones del FLA son notorias por su éxito en liberar a los animales, destruyendo la propiedad usada en el abuso animal y, al mismo tiempo, mantener una posición de no ­violencia hacia toda la vida, incluyendo a los humanos. Un incendio en la Universidad de California en Davis destruyó un edificio de investigación en animales en construcción, causando casi 5 millones de dólares en daños.

No obstante, los extremistas están extendiendo tales actividades, desde
destruir la propiedad usada en el asesinato y la tortura de los animales hasta atacar a las causas reales del abuso: la gente.

Este tema claramente es importante, dado el reciente atentado con auto bomba en Inglaterra en contra del vehículo de un investigador en animales. Estas actividades han comenzado en los EEUU con el intento de asesinato en contra del presidente de la Corporación Quirúrgica de los EEUU, la US Surgical Corporation, una industria que prueba productos quirúrgicos en perros. Y algunos eco-saboteadores que igualmente hacen actos extremistas para finalizar con lo que ellos consideran como la violación del planeta debido a compañías madereras, mineras y otros explotadores de «recursos naturales».

Debo explicar acerca de qué no es este libro. Este no es un intento de
convencerte del porque la libertad de los animales debería ser respetada. Los Libertadores no creen que nadie pueda usar palabras para convencer a otros acerca de principios morales, como explicarán más adelante. Puedes creer que todos nosotros somos animales con el mismo derecho a vivir y que los animales humanos deben respetar aquellos derechos; o también creer que los humanos son seres no­ animales y especiales que tienen todo el derecho a usar a los otros como lo deseen.

Los Libertadores creen que un humano no tiene un derecho a vivir más
grande que un topo o una corvina. Sienten que los humanos son la forma más inferior de vida, y que el mundo seria un lugar mucho mejor y más pacífico sin ellos. Si estás de acuerdo con esta posición, entonces amarás este libro.

Si crees que los humanos son la especie elegida o el punto mas elevado de la evolución biológica, y que esto, de alguna manera, les da el derecho para abusar de otras criaturas, entonces este libro también es importante para ti. Este te hará saber que tú eres un objetivo para los Libertadores de los animales. Cada vez que tú abuses de otra criatura, mira sobre tus hombros. A través de todos los Libertadores, los animales ahora se están vengando.

Hay algunos de vosotros que se ubican a sí mismos entre estas posiciones extremas. Crees que los animales deberían ser tratados bien, pero todavía sitúas a los humanos sobre un trono. Contrariado por tu empatía por otras criaturas y tu necesidad por el control, juegas al moderado. Intentas calmar a los defensores extremistas de los animales, llamando a la no ­violencia y al diálogo, e intentas aumentar la sensibilidad de los abusadores de los animales, demandando jaulas más grandes y una «matanza humanitaria». Encontrarás este libro perturbador. De acuerdo con los Libertadores, no hay lugar para la moderación y la conveniencia cuando se trata de principios morales respecto a la vida y la muerte. Y los Libertadores están en relación con la vida y la muerte.

Para darte una idea de quienes son estos Libertadores como personas, trazaré el desarrollo de una persona promedio hacia un libertador.

Había una época en las vidas de los Libertadores cuando habrían asesinado a un animal para salvar a un humano. Y no habrían juzgado nada sobre madereros abriendo caminos dentro de tierras de bosques virginales.

En una época, incluso no eran conscientes de que la comida en sus platos alguna vez fue un animal. No prestaban atención al vestir piel o cuero, y disfrutaban viendo animales detrás de barras en los zoológicos. Si bien siempre habían amado a los animales, todavía consideraban a la vida humana como más valiosa y apreciable que la vida no ­humana.

Sin embargo, a pesar de sus juicios socialmente programados por los
animales humanos, los Libertadores se encontraban a sí mismos más cómodos en la compañía de ardillas y pájaros que de personas. Como la mayoría de las personas, vivían la contradicción de abusar de otros seres mientras al mismo tiempo los amaban. Los Libertadores, después de todo, son humanos. Los humanos tienen una gran capacidad para engañarse a sí mismos. Sentimos de una manera, pero pensamos de otra. Sentimos que los animales deberían ser libres de vivir sus propias vidas, pero pensamos que tal libertad entraría irracionalmente en conflicto con nuestros estilos de vida. Nos gustan los medicamentos y la carne, y otros productos derivados de la explotación animal, pero nos sentimos extremadamente mal cuando aprendemos de forma exacta que sucede con los animales durante la producción de tales productos. Es por eso que los mataderos están fuera de la vista publica y las puertas del laboratorio de investigación se mantienen cerradas. Ayuda a las personas a mantener sus cabezas en la arena, cerrando sus ojos a toda la crueldad que hay alrededor de ellos.

Algunas personas desconectan sus sentimientos del sufrimiento de los
animales y fabrican ideas para justificar sus actos de abuso animal. La sociedad apoya esto, porque valida los pensamientos por sobre los sentimientos. Estas personas aprenden a reprimir lo que realmente sienten cuando ven a los animales sufriendo. Separar los pensamientos de los sentimientos es una parte del proceso de alienación que infecta a la humanidad.

Debido a esta alienación, la mayoría de las personas no posee ningún sentido de donde pertenecen en este mundo o quienes realmente son ellos mismos. La psicología Pop y los libros de autoayuda inundan las estanterías de las librerías, mientras estas personas confundidas, asustadas y solitarias buscan ayuda de pedazos de papel, esperando encontrar algún sentido y amor en sus vidas. Pero son necesarias más que palabras para cambiar las vidas de las personas y reintegrar a los humanos alienados en un mundo balanceado y natural. A pesar de las alentadoras escrituras de gurus autoproclamados, su abuso de los animales, y de ellos mismos, continua. Estas personas nunca llegaran a ser Libertadores.

La gente que realmente llega a ser Libertadores, examina sentimientos y pensamientos personales, y descartan ideas que no se ajusten al mundo en el cual ellos quieren vivir. Se dan cuenta de que las ideas no son más que las justificaciones de los sentimientos. Entrar en contacto con los sentimientos los ayuda a evitar la alienación que conlleva tanto dolor y sufrimiento humano. Mientras se mantienen en contacto con nuestros sentimientos, abandonan el abuso animal y transforman su forma de vida en una más compasiva.

Entonces, se unen a grupos de protección. Se unen, más allá que por un
sentimiento de desamparo y una necesidad creciente por hacer algo, para cambiar al mundo. Algunas veces pelean con viejos amigos que todavía apoyan la investigación en animales o la caza, al mismo tiempo que intentan encontrar nuevos amigos. Entre tanto, adoptan un estilo de vida vegetariano, porque no creen en comerse a sus amigos no­humanos. Esto los hace parias sociales, e incluso sus familiares no pueden esperar hasta que pasen por esta nueva fase en la que se encuentran.

Después de unos pocos años, esta fase es considerada una obsesión
perjudicial. Que están llevando a los extremos este tema de los animales, se les dice. A nadie le gustan los extremistas. Los extremistas toman sus creencias en una forma seria y las practican consecuentemente. La mayoría de la gente le teme a la consecuencia. La consecuencia conlleva mucho trabajo. Como resultado, los amigos no son tan fáciles de localizar como antes. El problema es que ellos comienzan a sentirse cómodos solo con otros animalistas extremistas, y tales personas tienden a gustarles más los animales que las personas.

Hay una razón por la cual las personas que llegan a ser Libertadores se
vuelcan a los animales con afecto. Hay una honestidad en los animales no humanos. No juegan juegos. Son directos. Y nunca son intencionalmente crueles.

Eventualmente, se frustran mientras sus esfuerzos por salvar a los animales parecen impotentes al tratar de crear un gran efecto. Reciben pedidos de donación en el correo cada semana de la beneficencia animal y de organizaciones pro­derechos de los animales, contándoles cuanto han hecho las organizaciones por los animales, cuanto se necesita hacer todavía, como la oposición esta montando una contraofensiva y como hasta un pequeño aporte monetario que existe es para combatir y preservar cualesquiera de los avances que han sido logrados. Se preguntan a sí mismos si estas organizaciones, algunas con millones de dólares en inversiones y directores ejecutivos ganando ingresos de seis dígitos, se han transformado en instituciones permanentes dentro de nuestra cruel sociedad, más ocupados en mantener el status quo que en liberar a los animales.

Comienzan a cuestionarse sí el abuso animal sé detendrá dadas las propuestas actuales. Las opiniones básicas se colocan bajo escrutinio, mientras al mismo tiempo analizan si los humanos ciertamente pueden ser los intermediarios para liberar a los animales. Preguntas como ¿Realmente podemos cambiar al sistema desde adentro?, se detonan dentro de sus mentes. Y por primera vez, no contestan automáticamente en forma afirmativa. Reflexionan sobre sus sentimientos con respecto a la gente, la sociedad, los animales y la forma en que las cosas han sido hechas en el pasado. Incluso comienzan a preguntarse si el concepto de los derechos de los animales es lo que realmente los animales necesitan.

Estos individuos crecientemente frustrados analizan su suposición de que educando a las personas acerca de lo que realmente les esta pasando a los animales, de alguna manera conducirá al termino de la crueldad. Aquella suposición demanda una fe en la justicia y la compasión de la naturaleza humana que estas personas ya no aceptan en su significado literal. Comienzan a cuestionar si mostrando a la gente películas y fotos de monos con electrodos en sus cabezas, o lobos atrapados por trampas de acero en sus patas, o terneros inmovilizados en oscuros y claustrofóbicos espacios, o gallinas amontonadas y estresadas por las condiciones de la granja factoría, motivarán a la persona común y corriente a cambiar sus patrones de consumo y otros comportamientos abusivos.

En una época, las personas comunes y corrientes cazarían, matarían,
despellejarían y golpearían a los animales como una parte normal de la vida. Es una ilusión de la sociedad contemporánea que hoy la gente es más compasiva que en aquel cruel pasado. En realidad, el publico en general simplemente se a deshabituado de matar ellos mismos a los animales. El trabajo sucio se les deja a los especialistas, como carniceros, cazadores, investigadores en animales y trabajadores de los refugios de animales.

Sin embargo, la historia ha mostrado que los humanos tienen una enorme capacidad para volver al comportamiento bárbaro al primer signo de potencial beneficio personal. La misma insensibilidad que permite a los especialistas matar, también permitiría a la persona común matar. En la actualidad, esta insensibilidad permite a las personas estar cómodas con el conocimiento de que otros están haciendo la matanza por ellos. Si hoy la gente es sensible a las fotos de abuso animal, entonces el interés que las personas tienen en los productos obtenidos de aquel abuso simplemente les provocará que desvíen la mirada de las fotos o acepten que tales actos
en contra de los animales son «un mal necesario».

Asi estos Libertadores en desarrollo concluyen que, en el largo camino,
mostrar fotos al público sobre abuso animal, solamente insensibilizarán más a la gente por el sufrimiento animal. Los humanos pueden adaptarse a todos los ataques a sus sensibilidades, especialmente cuando están comprometidos con ciertos comportamientos.

Entonces, tratan de apelar al publico, a los legisladores, a los empresarios industriales y a otros en el poder, a través de cartas escritas a mano, boycots, reuniones, manifestaciones y marchas. Pero sus esfuerzos no los llevan a ninguna parte. Toda pequeña victoria es desafiada. A pesar de los años de hacer lobby y escribir a los congresistas, la única legislación importante y aprobada en la reciente historia para la protección animal fue el Acta Federal de Bienestar Animal, Federal Animal Welfare Act, diseñada principalmente para proteger a los animales explotados en investigación. Sin embargo, antes de que la tinta pudiera secarse en la nueva legislación, los abusadores de los animales clamaban para que las aguas calmaran su
impacto, ya comprometido y debilitado.

Como resultado de las conversaciones con los abusadores de los animales, los animales de granjas están eximidos del acta, como los roedores. Cuando consideras que cerca del 90% de la investigación en animales se hace en roedores, es fácil ver que el efecto del acta con respecto del sufrimiento animal es mínimo. Además, cualquier acto de terror puede ser cometido en contra de cualquiera o de todos los animales en el nombre de la investigación, mientras sea considerada necesaria para el proyecto de investigación. Desde que los animales de granja fueron eximidos del acta, ahora muchos investigadores se fijan en cerdos y ovejas porque son sujetos totalmente desprotegidos. ¡Es difícil mantener tranquilo a un cruel investigador!.

Los cada vez más encolerizados defensores de los animales apasionadamente se mantienen aferrados con fuerza a sus dudosas victorias para convencerse a sí mismos de que aquellas victorias son substanciales y significantes. Reclaman a los legisladores que el Acta sea ejecutada, una tarea difícil desde que el Departamento de Agricultura, el cual es el responsable de su cumplimiento, tiene muy pocos inspectores y muy poco interés en hacer su trabajo. Esto conduce a los futuros Libertadores a la triste comprensión de que las leyes únicamente son tan buenas como el intento de obedecerlas.

Reconociendo estos fracasos, miran hacia otros signos de éxito para reforzar su optimismo. Vemos que el vegetarianismo es más aceptable que antes, con más vegetarianos en este país que en el pasado. Investigación adicional revela que muchos de los llamados vegetarianos comen pescado y aves de corral. Casi todos estos vegetarianos consumen productos lácteos y/o huevos, lo cual simplemente es cambiar carne sólida por carne liquida. A lo más, solo el 3% de la población dice que son vegetarianos. Cuando consideramos una población de 270 millones de personas, el 3% parece una gran cantidad de vegetarianos, seguramente suficientes para generar un
mercado de productos y revistas especiales. Pero todavía hay 262 millones de personas que comen carne animal, y los números de animales asesinados para comida continúan aumentando. Poniéndolo de una manera diferente, 97 de cada 100 bebés nacidos en este país, están siendo criados como comedores de carne.

Vuelcan su atención al tema de la piel, un área donde pueden sentir cierto éxito. Después de todo la piel ya no es una comodidad a la moda. Desafortunadamente, descubren que las tiendas de pieles han abierto en los países asiáticos, así que la industria simplemente ha generado nuevos mercados para reemplazar a los antiguos que se han perdido. También aprenden que principalmente la piel no esta de moda en los EEUU e Inglaterra, pero todavía es popular en algunos países europeos. Y conociendo como las modas van y vienen, estas personas, crecientemente ansiosos por hacer la diferencia por los animales, desarrollan un descontento acerca del actual tabú de la piel, preguntándose cuando la piel nuevamente llegará a ser una comodidad deseable.

Finalmente, vuelcan su atención a los productos cosméticos y hogareños testeados en animales. Sintiéndose seguros de que el publico en general nunca sancionará tal flagrante abuso animal, boicotean a las compañías que venden estos productos de muerte. Cuando algunas de las compañías están de acuerdo en detener el testeo en animales, los amantes de los animales se regocijan con la noticia. Se sienten justificados en su intento de trabajar dentro del sistema y pelear con sus libros de bolsillo.

Sin embargo, para mantener su sentimiento de éxito intentan ignorar el hecho de que muchas de las compañías, que dicen que ya no usan pruebas con animales, están haciendo las pruebas en otras compañías, o están comprando a proveedores ingredientes testeados en animales que usan en su alegada línea de productos libres de crueldad.

Eventualmente, comienzan a darse cuenta de que luchar por los animales es como tratar de apagar miles de incendios de malezas. Tremendo esfuerzo y tiempo es gastado enfocándose en un solo incendio, el cual puede o no ser extinguido, mientras que otros diez están comenzando. Es una batalla sin fin el pelear de esta manera. Y es un asunto perdido.

Finalmente, estos animalistas extremistas vuelven atrás desde el campo humeante, y reflexionan sobre las causas de los incendios. Si pueden eliminar algunas de las causas, concluyen, entonces no tendrían que combatir con tantas llamas.

En resumen, estas personas se dirigen a un más y más grande extremismo mientras encuentran que todos sus esfuerzos por ayudar a los animales son frustrados por el sistema abusivo con el cual están peleando. Analizan y cuestionan todas sus suposiciones y propuestas, y por una vez sienten que realmente están comenzando a entrar en contacto con la profundidad del problema y con posibles soluciones.

Finalmente, surgen con ideas osadas y revolucionarias. De hecho, concluyen que una revolución es esencial para liberar a los animales.
Déjenme resumir esta conclusión de las personas que han llegado a llamarse a sí mismas Libertadores de animales. Será directa, desafiante, inconveniente y espantosa para todo abusador de los animales y otros insertos en el sistema.

¡Los Libertadores creen en matar humanos para salvar a los animales!

Si un investigador en animales dice: «Es un perro o un niño», un libertador defenderá al perro cada vez. También un libertador cree que disponer de unos pocos investigadores incluso salvará más perros de su crueldad.

Los Libertadores han llegado a una conclusión inevitable: ¡Los humanos nunca harán la paz con los animales! No está en sus naturalezas o en las naturalezas de las sociedades que han creado. De hecho, los libertadores creen que si las personas realmente quieren salvar a los animales, deben parar de gastar tiempo tratando de mejorar la raza humana y sus sociedades. Deben declarar la guerra en contra de los humanos. ¡Se deben unir a esta revolución!.

Los Libertadores creen que esta es la única conclusión lógica, consistente y moralmente correcta desgranada de una creencia verdadera de que los animales deberían ser libres de vivir sus vidas desencadenados de la explotación humana. Creen que la naturaleza de la sociedad humana y sus leyes son implícita e irrevocablemente inmorales. Los Libertadores son personas de conciencia que moralmente se sienten obligados a quebrantar aquellas leyes y rebelarse en contra de este régimen opresivo.

Pero esta revolución de los Libertadores no será como ninguna otra en la historia del mundo.

Normalmente, las revoluciones buscan conseguir privilegios dentro de la sociedad para un grupo de personas sin derechos. El movimiento por los derechos civiles, por ejemplo, estaba dedicado a conseguir la protección y el cumplimiento de aquellos derechos que los negros afirmaban en la Constitución desde la Guerra Civil. Fue un movimiento por la inclusión en la sociedad. La misma cosa va para el movimiento pro­derechos gay o el movimiento feminista.

El movimiento de liberación para terminar con la explotación animal no es nada parecido a estas otras, como los libertadores lo ven. Y de acuerdo con ellos esta diferencia ha hecho de la lucha por liberar a los animales, como ha sido practicada hasta este día, nada mas que un impotente lloriqueo en la faz de la bruta inhumanidad.

Los Libertadores sienten que este movimiento demanda una propuesta diferente de aquellos grupos humanos que pelean por la inclusión. El movimiento para liberar a los animales debe pelear por la exclusión. La gente oprimida quiere ser aceptada como iguales dentro de la sociedad. Los animales oprimidos quieren que la sociedad los deje solos.

Esta diferencia, de acuerdo con los Libertadores, determina estrategias
diferentes para el activista pro­derechos de los animales que para cualquier otro reformador social. Por una parte, hace de las tácticas no­ violentas, como las moldeadas por Gandhi o King, inapropiadas.

Los Libertadores creen que solamente el daño físico disuadirá a la gente de abusar de los animales.

Su mensaje no es simplemente que deberíamos dispararles a los cazadores,
matar a los vivisectores, atrapar a aquellos que cazan con trampas o faenar a los carniceros para asi liberar a los animales. Ellos creen que nosotros estamos justificados moralmente para hacer estas cosas, y que debemos hacerlo para liberar a algunos animales. Pero los Libertadores no creen que eso cambiará al mundo y causará la libertad de todos los animales.

Los Libertadores sostienen que nada causará la libertad de todos los
animales, aparte de la extinción de la especie humana. Las personas abusarán de otras criaturas mientras la especie humana exista. Esta es una observación que los Libertadores basan en la naturaleza humana, y creen que la naturaleza humana no esta hecha para cambiar.

Los Libertadores simplemente no son pesimistas al hacer esta afirmación.
Para ellos, es una apreciación realista de la historia del fuerte deseo de matar y el especismo humano. Es su osada apreciación de que lo que ellos sienten realmente muchas personas lo conocen con profundidad en sus corazones. Pero los Libertadores esperan que pocas personas reconozcan lo que sienten en sus corazones. ¿Quién quiere aceptar el hecho de que sus esfuerzos y esperanzas son inútiles?.

Los Libertadores sienten que es tiempo para que los defensores de los
animales, y para aquellos que tienen que ver con el medioambiente, abran sus ojos y admitan que nunca lo superarán.

En resumen, los Libertadores creen que la historia ha demostrado que
trabajar dentro del cruel sistema y ganar pequeñas batallas por los animales pronto se vuelve irrelevante. La matanza masiva en contra de los animales continua. La oposición es mas fuerte, mejor financiada y más numerosa que los defensores de los animales. Los logros hechos son fácilmente revertidos. El abuso animal continuará hasta que la humanidad se extinga o el planeta sea destruido. De acuerdo con esta posición extremista, la gente que quiere ayudar a los animales no deben usar su energía intentando cambiar al sistema­ eso es imposible. Deben enfocar sus esfuerzos en rescatar tantos animales como puedan y darles a los abusadores de los animales tantos problemas como sea posible­ ¡deben ser Libertadores de los animales!. El propósito de esta revolución no sería eliminar a los poderes antiguos y poner los poderes nuevos. De acuerdo con la filosofía libertadora, ningún sistema humano alguna vez tratará a los
animales con respeto. Simplemente, los animales necesitan una revolución continua para liberarlos consistente, repetida y intransigentemente de la opresión humana. Ellos necesitan una revolución en contra de la sociedad porque esta es intrínsecamente opresiva. Mientras haya personas, los animales necesitaran esta revolución.

Los Libertadores creen que una técnica llamada intervencionismo militante es una medida necesaria para la liberación animal, dada las naturalezas de las sociedades y la gente. Los Libertadores creen que trabajar dentro del sistema nunca funcionará a favor de los animales y que la resistencia no ­violenta es completamente inapropiada para el movimiento de liberación animal. En este libro, explicaré las razones para estas conclusiones. También daré algunos ejemplos de cómo podrían tratar de «desmantelar» , «monkeywrenching» el sistema. Y explicaré como estos individuos, dedicados a esta revolución, comprometidos con el sabotaje, creen que todavía pueden encontrar amor y paz en sus vidas.

De acuerdo con los Libertadores, la necesidad por la exclusión de la sociedad humana se aplica a todos los animales explotados por los humanos, incluyendo la vida salvaje y los animales criados para comida, investigación, entretenimiento o cualquier otro propósito humano definido. También incluye a los animales domesticados mantenidos en casa, tales como perros y gatos, cuyos espíritus han sido genéticamente domados desde que han sido engendrados para ser dependientes de los humanos. Ellos viven según términos humanos, en comunidades humanas y son entrenados para suprimir cualquier residuo de sus instintos naturales. Son esclavos que han llegado a ser dependientes de su esclavitud. Vea en los siguientes capítulos una discusión más amplia del problema de las mascotas.

Este libro esta dedicado a los animales que han sido asesinados por la codicia, el egoísmo y el fuerte deseo de matar de los humanos. En sus nombres, y en los nombres de las actuales y futuras generaciones de seres inocentes que sufrirán y morirán como resultado de la brutalidad humana, los Libertadores se están vengando. Nuestros semejantes, quienes han sido mutilados, asesinados en mataderos, quemados, envenenados, estrangulados, asfixiados, baleados, electrocutados, cocinados en microondas, atropellados, despellejados, comidos, esclavizados y domesticados, están ahora siendo defendidos.

¡Humanos, tengan cuidado!

Screaming Wolf
Los Libertadores, capítulo I
Una Declaración de Guerra

Sobre el autor

Estoy seguro de que a muchos de vosotros os gustaría saber quien soy. Mi identidad es algo que espero nunca revelar. Aquellos que abusan de los animales para ganarse la vida, o por placer, o solo por hábito, querrán capturarme para probar que ellos tienen el poder para continuar sus opresivos estilos de vida. Aquellos que se llaman a sí mismos organizaciones por los derechos de los animales u organizaciones benéficas querrán suprimir mi presentación de la condenación de los Libertadores del status quo centrado en lo humano, en el cual prosperan. En resumen, espero que muy pocas personas recibirán mis palabras de verdad con honesto deleite y aceptación. En caso de que alguien intente aprovechar mi seudónimo estableciendo y afirmando que él es Screaming Wolf, quizás en un intento para desacreditar mi trabajo, o para lograr notoriedad personal, por favor regístrense con los editores de este libro. Ellos no saben quien soy en la actualidad, pero yo mismo me revelaré ante ellos primero, antes de que cualquier afirmación pública sea hecha. Es a través de ellos que yo hablaré.

Este libro describe las opiniones y sentimientos de un grupo de personas que alguna vez fueron miembros del Frente de Liberación Animal. Se han separado de FLA y ahora apoyan el uso de la violencia en contra de los humanos para salvar a los animales. Es mi entendimiento, el de Screaming Wolf, que la ley considera a los animales como propiedad, no como personas. Solamente las personas están protegidas bajo la ley. Entonces, matar a la gente para salvar a los animales seria completamente inaceptable e injustificable bajo las leyes de esta tierra. Me han dicho que es ilegal apoyar al terrorismo contra los humanos en nombre de la liberación de los animales. Yo, Screaming Wolf, nunca cometería un acto ilegal o alentaría a otros a hacer algo así.

El lector discerniente podría encontrar lugares donde claramente yo estoy de acuerdo con los Libertadores, en particular con lo que concierne a la naturaleza humana y la naturaleza de las sociedades. Sin embargo, todas las afirmaciones que incluso suenan remotamente terroristas son de los Libertadores, y no mías.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1- Los Libertadores, capítulo I del libro «A Declaration of War: Killing People To Save Animals And The Environment», Screaming Wolf, Editorial Libertaria y Animalista Tierra Verde, febrero de 1991

2- culturavegana.com, «Liberación Animal, Ya!», Editorial Cultura Vegana, Última edición: 25 junio, 2020 | Publicación: 21 mayo, 2020

3- culturavegana.com, «SHAC», Editorial Cultura Vegana, Última edición: 31 octubre, 2020 | Publicación: 5 junio, 2020

4- culturavegana.com, «Barry Horne no ha muerto!», Editorial Cultura Vegana, Publicación: 7 noviembre, 2020 

5- culturavegana.com, «FLA – Frente de Liberación Animal», Editorial Cultura Vegana, Última edición: 29 enero, 2021 | Publicación: 29 marzo, 2018


Comparte este post sobre Los Libertadores en redes sociales
­

Valora este contenido...

(Votos: 0 Promedio: 0)

...y compártelo