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Si lastimas a la naturaleza, te lastimas a ti mismo

Última edición: 28 noviembre, 2021 | Publicación: 22 noviembre, 2021 |

¿Qué es la naturaleza? Se habla mucho y se esfuerzan por proteger la naturaleza, los animales, las aves, las ballenas y los delfines, para limpiar los ríos, lagos, campos contaminados, etc.

La naturaleza no se construye con el pensamiento, como la religión y la creencia. La naturaleza es el tigre, ese animal extraordinario con su energía, su gran sentido de poder. La naturaleza es el árbol solitario en el campo, los prados y la arboleda; es esa ardilla que se esconde tímidamente detrás de una rama. La naturaleza es la hormiga, la abeja y todos los seres vivos de la tierra. La naturaleza es el río, no un río en particular, ya sea el Ganges, el Támesis o el Mississippi. La naturaleza son esas montañas, cubiertas de nieve, con valles azul oscuro y una cadena de colinas que se encuentran con el mar. El universo es parte de la naturaleza. Hay que sentir todo esto, no destruirlo, no matar por placer o por la mesa. Matamos las coles, las verduras que comemos, pero hay que trazar la línea en alguna parte. Si no comes verduras, ¿cómo vivirás? Así que uno debe discernir inteligentemente.

La naturaleza es parte de nuestra vida. Crecimos de la semilla, la tierra, y somos parte de todo eso, pero estamos perdiendo rápidamente el sentido de que somos animales como los demás. ¿Puedes sentir algo por un árbol, mirarlo, ver su belleza, escuchar el sonido que hace? ¿Puedes ser sensible a la plantita, a la maleza, a esa enredadera que crece en la pared, a la luz de las hojas y las muchas sombras? Uno debe ser consciente de todo esto y tener ese sentido de comunión con la naturaleza que lo rodea. Puede que viva en una ciudad, pero tiene árboles aquí y allá. Una flor en el jardín de al lado puede estar mal cuidada, llena de malas hierbas, pero mírela, sienta que es parte de todo eso, parte de todos los seres vivos. Si lastima a la naturaleza, se está lastimando a sí mismo.

Uno sabe que todo esto se ha dicho antes de diferentes maneras, pero no parece que le prestemos mucha atención. ¿Es que estamos tan atrapados en nuestra propia red de problemas, nuestros deseos, nuestros impulsos de placer y dolor que nunca miramos a nuestro alrededor, nunca miramos la luna? Mírelo. Observe con todos sus ojos y oídos, su sentido del olfato. Mire. Que parezca que está buscando por primera vez. Si puede hacer eso, verá por primera vez ese árbol, arbusto o brizna de hierba. Entonces puede ver a su maestro, su madre o su padre, su hermano o hermana, por primera vez. Hay un sentimiento extraordinario en eso: la maravilla, la extrañeza, el milagro de una mañana fresca que nunca ha sido y nunca será.

Estar en comunión con la naturaleza, no atrapado verbalmente en la descripción de la misma, sino ser parte de ella, ser consciente, sentir que pertenece a todo eso, poder tener amor por todo eso, admirar un ciervo, la lagartija en la pared, esa rama rota tirada en el suelo. Mire la estrella vespertina o la luna nueva sin la palabra, sin decir simplemente lo hermosa que es y darle la espalda, atraído por otra cosa, pero mire esa estrella única y la nueva luna delicada como si fuera la primera vez. Si existe tal comunión entre usted y la naturaleza, puede estar en comunión con el hombre, con el niño sentado a su lado, con su educador o con sus padres. Hemos perdido todo sentido de relación en el que no solo hay una manifestación verbal de afecto y preocupación, sino también este sentido de comunión, que no es verbal. Es una sensación de que estamos todos juntos, de que todos somos seres humanos, no divididos, no pertenecientes a ningún grupo o raza o algunos conceptos idealistas, sino que todos somos seres humanos, viviendo en esta extraordinaria y hermosa tierra.

¿Alguna vez se despertó por la mañana y miró por la ventana, o salió a la terraza y miró los árboles y el amanecer de primavera? Viva con ello. Escuche todos los sonidos, el susurro, la leve brisa entre las hojas. Vea la luz en esa hoja y observe cómo el sol se acerca sobre la colina, sobre el prado. Y el río seco, o ese animal pastando y esas ovejas al otro lado de la colina, mírenlos. Mírelos con un sentido de cariño y cuidado, que no quiere lastimar nada. Cuando tienes tal comunión con la naturaleza, tu relación con el otro se vuelve simple, clara, sin conflictos.

Esta es una de las responsabilidades del educador, no simplemente enseñar matemáticas o cómo manejar una computadora. Mucho más importante es tener comunión con otros seres humanos que sufren, luchan y tienen mucho dolor y el dolor de la pobreza, y con aquellas personas que pasan en un coche caro. Si el educador está preocupado por esto, está ayudando al alumno a volverse sensible, sensible a los dolores, luchas, ansiedades y preocupaciones de otras personas y las disputas que uno tiene en la familia. Debería ser responsabilidad del maestro educar a otros para que tengan tal comunión con el mundo. El mundo puede ser demasiado grande, pero el mundo está donde él está; ese es su mundo. Y esto provoca una consideración natural, afecto por los demás, cortesía y comportamiento que no es rudo, cruel o vulgar.

El educador debe hablar de todas estas cosas, no solo verbalmente, sino que debe sentir el mundo de la naturaleza y el mundo del hombre. Están interrelacionados. El hombre no puede escapar de eso. Cuando destruye la naturaleza, se destruye a sí mismo. Cuando mata a otro, se está matando a sí mismo. El enemigo no es el otro sino usted. Vivir en tal armonía con la naturaleza, con el mundo, produce naturalmente un mundo diferente.

Jiddu Krishnamurti
Ojai 1983
The Whole Movement of Life is Learning: Letters to his Schools

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1- amazon.com, «The Whole Movement of Life is Learning: Letters to his Schools», Jiddu Krisnamurti, Editorial‎ CRAFT Verlag, 30 de julio de 2015. Nuestra sociedad moderna se basa en la codicia, la envidia y el poder. Cuando consideras todo esto como realmente es, este comercialismo abrumador indica degeneración e inmoralidad básica. Estamos destruyendo la tierra y todas las cosas que hay en ella para nuestra satisfacción. Cambiar radicalmente este patrón de nuestra vida, que es la base de toda la sociedad, es responsabilidad del educador.

1- culturavegana.com, «Matar por la paz, por comer o por diversión son la misma cosa», Jiddu Krisnamurti, Editorial Cultura Vegana, Última edición: 15 marzo, 2021 | Publicación: 1 octubre, 2020


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