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La domesticación de la alubia

Publicación: 8 marzo, 2025 |

La domesticación a partir de especies silvestres se inició en diferentes partes del mundo hace unos 12.000 años, convirtiéndose en uno de los hechos más importantes de la historia de la humanidad.

© Mart Production

Las alubias, conocidas también como judías, frijoles o habichuelas, … son legumbres que han desempeñado un papel fundamental en la alimentación humana durante siglos. Su historia es un reflejo de cómo un alimento puede viajar y adaptarse a diversas culturas y geografías.

El cultivo provocó una selección artificial de las plantas que llevó al desarrollo de cultivos modernos, adaptados a ambientes artificiales. Durante la domesticación, el frijol ha sufrido una multitud de cambios tanto morfológicos como fisiológicos que lo diferencian de sus parientes silvestres, como la dormancia de la semilla, la dehiscencia del fruto, el hábito de crecimiento, la sensibilidad al fotoperiodo y color, y la forma y talla tanto de la planta como de las semillas y frutos (Figura 2). Todos estos caracteres son denominados colectivamente como síndrome de domesticación (HAMMER, 1984). Una de las consecuencias de la domesticación en la mayoría de las especies de cultivo, es la reducción de la diversidad genética (GLÉMIN y BATAILLON, 2009).

Orígenes en América

El origen de las alubias se encuentra en América, donde eran cultivadas y consumidas por civilizaciones precolombinas mucho antes de la llegada de los europeos. Estas legumbres formaban parte esencial de la dieta de pueblos como los mayas, aztecas e incas, quienes las combinaban con maíz y calabaza para obtener una alimentación equilibrada.

A pesar de que las poblaciones silvestres del acervo Mesoamericano muestran una elevada diversidad genética en comparación con las Andinas, diversos estudios han analizado la pérdida de diversidad debida a la domesticación (KOENIG y GEPTS, 1989; FREYRE et al., 1996.; ROSSI et al., 2009; KWAK y GEPTS, 2009; NANNI et al., 2011; BITOCCHI et al., 2012, 2013; DESIDERIO et al., 2013), concluyendo que, cuando se comparan poblaciones silvestres frente a domesticadas, la pérdida de diversidad es mayor en Mesoamérica que en los Andes. Según lo propuesto por Bitocchi et al., (2013), esta diferencia puede explicarse como el resultado de los cuellos de botella que se produjeron antes de la domesticación en los Andes (ROSSI et al., 2009; BITOCCHI et al., 2012), lo que empobreció fuertemente las poblaciones silvestres, dando lugar a los efectos secundarios del cuello de botella posterior a la domesticación.

Introducción en Europa

Tras el descubrimiento de América, las alubias fueron introducidas en Europa en el siglo XVI. Su capacidad para adaptarse a diferentes climas y su alto valor nutricional facilitaron su rápida aceptación en diversas regiones. En España, comenzaron a cultivarse en zonas como Andalucía, Valencia, Cataluña, Galicia y Asturias, integrándose rápidamente en platos tradicionales como potajes, escudellas y fabadas.

Otro estudio llevado a cabo por Bellucci et al. (2014) compara datos transcriptómicos de frijoles silvestres y domesticados, y observa una reducción de la diversidad en las formas domesticadas con respecto a las silvestres. Sin embargo, también señala que la diversidad en las variedades tradicionales o criollas que se originó por la fijación de mutaciones útiles después de la domesticación es una fuente importante para la mejora de los cultivos.

Diversidad y adaptación

A lo largo de los siglos, las alubias se han diversificado en múltiples variedades, adaptándose a las condiciones específicas de cada región. En España, por ejemplo, destacan las alubias de La Bañeza-León, que cuentan con una Indicación Geográfica Protegida (IGP) desde 2005. Esta zona incluso alberga el Museo de la Alubia, dedicado a la historia y cultivo de esta legumbre, donde se exhiben aperos y maquinaria agrícola relacionada con su producción.

Todo esto indica la importancia del estudio de la evolución de una especie de cultivo como un factor que influye en la diversidad genética actual. Además, señala que la gestión eficiente de los recursos genéticos disponibles depende de la posesión de información genética detallada de la especie, la cual se vio afectada por el proceso de domesticación, así como la necesidad de conservar las poblaciones silvestres y criollas de frijol como fuente de mejora para el cultivo (KELLY et al., 1998; GEPTS, 2004).

Importancia nutricional y sostenibilidad

Las alubias son apreciadas no solo por su sabor y versatilidad en la cocina, sino también por sus beneficios nutricionales. Son una fuente rica en proteínas, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Además, su cultivo es sostenible, ya que ayudan a fijar nitrógeno en el suelo, mejorando la fertilidad de la tierra y reduciendo la necesidad de fertilizantes químicos.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

1— culturavegana.com, «Importancia económica de la alubia», Editorial Cultura Vegana, Publicación: 13 noviembre, 2024. El frijol común se considera la leguminosa de grano destinada al consumo humano directo más importante del mundo. [1] Los seis principales países productores en el mundo son: Brasil, India, China, Myanmar, México y EEUU, en ese orden. Desde 1999, Brasil es el primer país productor en el mundo. [2] Según datos de la FAO, México ocupaba en el año 2012 el sexto lugar, con India y Brasil a la cabeza.

2— culturavegana.com, «Cultivando alubias: una dieta para personas y un planeta sano», Editorial Cultura Vegana, Publicación: 8 noviembre, 2024. Las alubias son fáciles de cultivar, fáciles de cocinar, deliciosas, nutritivas y beneficiosas para nosotros y el planeta.

3— culturavegana.com, «Las alubias en la era genómica», María de la Soledad Saburido lvarez y Alfredo Herrera Estrella, Editorial Cultura Vegana, Publicación: 8 junio, 2024. Dice la Madre Tierra a Watákame al prepararlo para el diluvio: “Guarda contigo cinco granos de maíz de cada color y cinco semillas de frijol, también de cada color.” [1]


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