A finales del siglo XIX, el vegetarianismo europeo experimentaba un despertar cultural y moral sin precedentes.

Origen de la idea de una Unión Vegetariana Mundial
Las ideas sobre la compasión hacia los animales, la higiene natural y la reforma social convergían en un mismo horizonte ético. En ese contexto surge, en 1889, la voz de A. Engel, un pensador alemán que publicó en The Vegetarian Messenger —revista editada en Mánchester, Inglaterra— una apasionada llamada a la unión internacional de todos los vegetarianos del mundo. Su texto, titulado “The International Union for a Humane Mode of Life”, puede considerarse uno de los primeros manifiestos que plantearon explícitamente la necesidad de crear una organización mundial vegetariana.
A continuación, la traducción de la petición publicada en alemán por The Vegetarian Messenger:
UNIÓN INTERNACIONAL POR UN MODO DE VIDA HUMANITARIO.
Basta con tener fe en una causa justa para que triunfe» es un lema que siempre se cumple para quienes deben realizar las tareas preliminares propias de la organización de cualquier movimiento. Se ha sentido con fuerza la necesidad de unir a los vegetarianos, dondequiera que estén dispersos, en un solo grupo, para que trabajen por el bien de la causa vegetariana y fomenten su difusión y prosperidad, por encima de intereses privados o formas locales. Cada sociedad trabaja dentro de límites definidos, pero también muy estrechos; de hecho, solo cumpliendo cada una su función el conjunto puede alcanzar la perfección. Pero el mundo exterior desconoce hasta qué punto se ha extendido ya el vegetarianismo. Ahora es necesario que no solo cada grupo de vegetarianos conozca el trabajo de los demás, sino que toda la comunidad esté al tanto de su esfuerzo y se anime a colaborar. La mera existencia de una unión internacional garantizará al vegetarianismo la atención y el reconocimiento que de otro modo jamás lograría, y sin los cuales nunca podrá difundirse como debería.
Esta Unión aspira a unir a los vegetarianos de todos los países. La existencia de sociedades, revistas, etc., independientes, si bien no es asunto suyo, recibirá todo el apoyo posible, y para facilitar al máximo la afiliación, no se cobrará ninguna cuota.
Se espera que cada miembro preste toda la ayuda práctica a su alcance para el buen trabajo de la Unión.
Las iniciativas de mayor envergadura se apoyarán voluntariamente, y tras deducir los gastos necesarios, el resto de los fondos se destinará a la adquisición de bienes, como terrenos y otros similares, que se consideren necesarios para el bien de la causa. Se presentará un informe transparente de todas las donaciones recibidas.
El órgano de la Unión será el «Correspondenzblatt für Lebensweise», que servirá de nexo para todos nosotros. En él, cada miembro se comunicará con todos los demás; se podrán formular y responder preguntas; se brindará información y asesoramiento; se presentarán y debatirán propuestas; y se compartirán libremente noticias sobre todo lo que se ha hecho y se hará. Esto tiene como objetivo fomentar la simpatía de todos los vegetarianos, brindarles esa alegría y esperanza que fortalece cada actividad, al narrar el éxito cada vez mayor de nuestro trabajo, y mantener a cada miembro bien informado de todo lo que se realiza en el ámbito de las causas humanitarias.
Esta revista se distribuirá gratuitamente. Su coste se sufragará mediante publicidad, lo que permitirá alcanzar un público más amplio, ya que se enviará no solo a todos los miembros dentro y fuera de Alemania, sino que también se distribuirá gratuitamente como folleto. Esta distribución gratuita garantizará que no solo los vegetarianos, sino también todos los empresarios, tengan acceso a los anuncios que nos hagan llegar. La revista aparecerá, por el momento, los días 1 y 15 de cada mes en formato de carta con sobre, que indicará el contenido y el número de anuncios.
Al dar a conocer estos proyectos, invitamos cordialmente a todos aquellos que se abstienen de consumir alimentos de origen animal a unirse a la asociación. Para ello, bastará con expresar su intención en una postal, incluyendo la dirección del remitente.
Dado que las estadísticas podrían resultar valiosas para diversos fines, sería conveniente que cada miembro proporcionara la siguiente información: edad, ocupación, tiempo que lleva siendo vegetariano, tipo de alimentos que consume principalmente y cualquier otra observación que considere relevante. Asimismo, el número de hijos menores de 16 años. Se espera que las personas mayores de esa edad tengan una opinión formada sobre su estilo de vida y, por lo tanto, puedan unirse a la unión de forma independiente.
Se solicita a todas las revistas vegetarianas que envíen su dirección y que incluyan un espacio para exponer los objetivos de esta unión; así como a todos los restaurantes, instituciones, empresas, etc., vegetarianos, y a las asociaciones que promueven otros estilos de vida humanitarios. A estas últimas, y a todos los vegetarianos, se les solicita que nos envíen sus anuncios de inmediato. Nuestro precio es de 6 peniques por línea y 1 libra por folio. El primer número de nuestra revista apareció el 1 de julio e informó sobre el resultado de esta propuesta y sobre la situación general del vegetarianismo; confiamos en que el resultado sea tan alentador como importante.
Prevemos que se necesitarán miles de ejemplares, en cuyo caso el franqueo para cada dirección sería tan elevado que supondría un gasto excesivo para nosotros. Incluso si pudiéramos costearlo, creemos que el dinero podría emplearse de forma mucho más útil, por lo que proponemos que las asociaciones locales o particulares se encarguen de su distribución en su barrio y nos informen del número aproximado de ejemplares que necesitarán.
Para establecer un vínculo con quienes no son vegetarianos, nos complacerá dar la bienvenida a todos los interesados en nuestra causa como «amigos de la unión» y enviarles el «Corresponlenzblatt» para que tengan la oportunidad de comprender el vegetarianismo desde una perspectiva correcta y, tras conocer a fondo su funcionamiento, puedan formarse una opinión firme. Para lograr aún más este objetivo, nos esforzaremos por convertir la revista en un «corresponzblatt» para otros periódicos. De esta manera, esperamos corregir muchos errores que existen actualmente respecto a nuestra causa a través de la prensa, y esto, por sí solo, debería inspirar a todos nuestros hermanos a brindarnos su apoyo incondicional.
Tenemos un amplio campo por delante y contamos con muchos trabajadores. Todos perseguimos el mismo objetivo, ¿por qué no seguir el mismo camino? Todos anhelamos lo mismo, ¿por qué no hacerlo realidad? ¿Por qué no luchar juntos por aquello que todos deseamos con tanta unanimidad?
Nuestra bandera está enarbolada; solo necesitamos unirnos en torno a ella. No se requiere sacrificio alguno, la unión obrará su voluntad, pues la unión hace la fuerza. Basta con observar a los fundadores de todas las religiones para comprender hasta qué punto la mente ha sido el elemento de fuerza en todas las luchas por la cultura y una vida superior. De la semilla de mostaza crece el árbol que dará sombra a la tierra, si la semilla es digna; y no podemos dudar de que todo vegetariano tiene la fe suficiente en el principio de su modo de vida para reconocer el poderoso impulso interior, que brotará de nuevo hoy tras haber dormido, como el grano de trigo en las bóvedas egipcias, y hará suyo el futuro como lo ha sido el pasado.
Se invita a todos los vegetarianos a colaborar en esta labor futura, y seguramente no se negarán a aportar su granito de arena permitiéndonos incluir su nombre. La dirección de la unión, así como para toda comunicación con el «Correspondezblatt», es A. Engel, Schwerin i/M Schelfstrasse 8.
A. Engel
The Vegetarian Messenger
Septiembre de 1889, págs. 266-268.
Acabas de leer la traducción del artículo firmado por A. Engel, publicado en The Vegetarian Messenger en septiembre de 1889, que ya proponía unir a todos los vegetarianos del mundo bajo una misma organización internacional para promover un estilo de vida ético y sin crueldad.
El artículo de Engel apareció en una época en la que las sociedades vegetarianas de Alemania, Inglaterra, Suiza y otros países comenzaban a consolidarse como movimientos sociales. Estas asociaciones, inspiradas por la ética de la no-violencia, la salud natural y la educación moral, aspiraban a demostrar que era posible vivir de manera íntegra sin explotar a los animales. Sin embargo, la fragmentación geográfica y la diversidad de idiomas dificultaban la comunicación entre ellas. Engel percibió esa dispersión como el principal obstáculo para el progreso del ideal vegetariano y propuso una solución: una Unión Internacional que sirviera de vínculo moral y práctico entre todos los grupos y publicaciones afines.
Su propuesta, que antecede en más de medio siglo la fundación oficial de la International Vegetarian Union (IVU) en 1908, contenía elementos extraordinariamente visionarios. Engel planteaba una red de cooperación global basada en el intercambio de información, la transparencia económica y la difusión gratuita de ideas mediante una revista común —el Correspondenzblatt für Lebensweise— que debía servir de órgano oficial de la unión. También invitaba a participar a simpatizantes no vegetarianos, convencido de que la empatía y el conocimiento podían transformar conciencias más eficazmente que la confrontación.
Lo más significativo de su llamamiento no era solo la organización práctica, sino el fundamento filosófico. Engel hablaba de un “modo de vida humanitario”, expresión que anticipa lo que hoy entendemos como ética vegana: una coherencia vital que abarca la alimentación, las costumbres, la relación con los animales y la responsabilidad social. En su visión, la unión debía ser un instrumento para cultivar la compasión y la solidaridad, principios que —decía Engel— habían inspirado todas las grandes religiones y movimientos culturales.
La publicación de esta petición desde 1889 nos permite rescatar un fragmento olvidado de la historia del pensamiento actual del veganismo moderno y reconocer a A. Engel como uno de sus pioneros. Su voz refleja el espíritu de una generación que creía en el progreso moral de la humanidad y en la posibilidad de un futuro sin crueldad. Al reeditar su texto más de un siglo después, podemos reconocer en sus palabras la semilla de un movimiento que hoy sigue creciendo en todo el mundo bajo nuevas formas, pero con la misma esperanza: unir a las personas que eligen vivir sin causar daño, y construir, entre todas, un mundo verdaderamente humanitario.
La propuesta de A. Engel en 1889 anticipó el nacimiento de la International Vegetarian Union en 1908 y sembró las bases de lo que hoy conocemos como movimiento vegano global. Su idea de un “modo de vida humanitario” resuena plenamente en el siglo XXI, cuando la compasión, la sostenibilidad y la justicia hacia los animales se integran en un mismo ideal de convivencia ética y planetaria.
Jaume Domenech
Content Curator & Plant Food-Tech Advocate
Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
1— The International Union for a Humane Mode of Life, «A petition for the creation of an International Vegetarian Union», A. Engel, The Vegetarian Messenger (Manchester, England), September 1889, pp. 266–268. Este artículo histórico en inglés recoge la propuesta original de A. Engel para unir a todos los vegetarianos del mundo bajo una misma organización ética e internacional. Fue publicado en el órgano oficial de la Vegetarian Society de Mánchester.
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