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Entrevista a Ignacio Samper

Última edición: 7 octubre, 2021 | Publicación: 29 septiembre, 2021 |

El autor de Descarnado, novela publicada por Distrito 93, es entrevistado por Guillermo Herranz Luna en exclusiva para Cultura Vegana

Ignacio Samper, autor de Descarnado

Son las 11 de la mañana de un martes de finales de septiembre en Madrid, la indulgencia de un otoño inminente nos regala todavía alguna mañana soleada como la de hoy.

Nos encontramos en la puerta de la Casa Encendida, habíamos tratado de citarnos en un local vegano que ambos estábamos deseando conocer, pero muchos de los mejores de nuestra ciudad no abrían ese día. Nacho llega casi puntual a la cita, no nos hemos visto antes en persona y lo primero que pienso es que emana una energía muy positiva. Nos sentamos en la terracita de la azotea, él en una silla a la que alcanzan unas tímidas hebras de sol filtradas por las hojas del parterre con la intención declarada de que su cabeza se mantenga caliente, cosa que consigue según avanza la entrevista, yo más en la sombra.

Hace unos meses que Jaume Domenech, fundador y director de contenidos de Cultura Vegana, me sugirió que leyese la novela Descarnado de Ignacio Samper (Nacho), publicada por la editorial Distrito 93 en mayo de este año y me propuso que entrevistara al autor. Después de varios intentos frustrados por devenires pandémicos y días de vacaciones, por fin tenemos la ocasión de celebrar la entrevista.

«Si todos tuviésemos que matar a un animal para comer, seríamos veganos la mayoría

1- La primera pregunta sirve para enmarcar tu novela a los lectores que quieran acercarse a ella. ¿Dentro de qué género la clasificarías? Te voy a dar tres ideas para que luego definas la novela con tus propias palabras. ¿Se trata de una novela política o de literatura comprometida, te parece una novela pedagógica, se trata de una novela negra?

Novela política o literatura comprometida, sí; novela pedagógica, también; novela negra, menos. Tiene tintes negros, pero no es un género que suela abordar. Es una novela distinta a las que he escrito antes y he abordado más la parte política, pedagógica, antiespecista, que es un nuevo género casi, pero que es el tema central. En general es una mezcla de varios géneros, quizá thriller más que novela negra, porque tiene bastante acción, pero yo diría que es una novela híbrida.

2- Tu novela orbita en torno a un matadero y a las explotaciones ganaderas y agrícolas que lo rodean. ¿Cómo te has documentado para describir este mundo de la industria cárnica, qué has leído, qué has visto?

He visto muchos documentales, no solo para el libro, sino que ya los había visto, de ahí vino el proceso de hacerme vegano. He leído muchos libros, los típicos, otros que salieron hace poco y muchos artículos. Han sido muchos reportajes recientemente como los de Aitor Garmendia de Tras los muros, que hace documentación de mataderos en México y en España, o los de un matarife francés que escribió un libro contando su experiencia (Mauricio García Pereira). Hay muchísima biblioteca y reportajes de cómo son los mataderos y varía mucho de un país a otro, pero en el mundo industrializado en el que yo me he centrado son prácticas bastante comunes. Entonces, conoces uno, conoces prácticamente todo. No podía meter todas las barbaridades que se hacen ahí dentro, porque habría quedado algo así como la Divina Comedia.

…sí, la parte del Infierno

¡La parte del Infierno, exacto! Pero básicamente he puesto lo más común a todos los mataderos industrializados.

3- ¿Pero has tenido conocimiento de primera mano?, ¿has podido entrar en algún matadero?

No, esto es algo que nunca he querido hacer. No creo que lo haga nunca. Sí que pensé en hablar con matarifes que trabajaran ahí, pero creí que iba a encontrar muchísima resistencia y al final lo deseché, y como tenía tanta información, directamente me documenté yo solo. Aunque, quizá, eso habría aportado un extra.

«A lo mejor se extinguen las especies aberrantes que hemos creado, como los pollos que por su propio peso se rompen las patas

4- ¿Crees que sería posible una transición hacia una sociedad sin consumo de carne? Y en ese caso, ¿qué sería de los animales de granja?

Creo que no va a dar tiempo, porque el veganismo seguirá creciendo y mucha gente dejará de comer animales y de maltratarlos en general, pero antes de que todo el mundo llegue a ese punto ya habrá carne artificial, ya habrá una tecnología alimenticia tan desarrollada que la gente dirá: bueno, pues no mato animales porque tengo un filete que me lo han impreso o es carne de laboratorio. Tenderemos a eso dentro de 20, 30 o 40 años, comer animales será algo ancestral, del pasado, barbárico, casi. Habrá gente que comerá carne animal, pero que no provendrá de un animal al que hayan tenido que matar. 
Con los animales de granja, eso que dicen, que se extinguirán como pasará con los toros, no es verdad. Lo que a lo mejor se extinguen son las especies aberrantes que hemos creado, como los pollos que por su propio peso se rompen las patas, o las gallinas que mueren por poner un huevo al día en vez de un huevo al mes. Habrá especies que no desaparecerán sino que volverán al estado salvaje del que partimos, aunque sean domésticas, y se conservarán en santuarios como cualquier otra especie. No hay que dejar extinguir ninguna especie porque se deje de consumir. Si alguna desaparece creo que será mejor a que se mantenga esta dinámica de destrucción.

5- ¿Podrías diferenciarnos a grandes rasgos el veganismo del animalismo y del antiespecismo?

Es una tríada, es una trinidad. El animalismo está quizá más en la superficie, la gente que se considera animalista se queda en la parte del respeto a los animales simplemente, pero no significa necesariamente que dejen de comerlos, a veces el animalismo es algo contradictorio. El antiespecismo y el veganismo son en esencia casi lo mismo. El antiespecismo es no considerar que el ser humano está por encima de ninguna especie. Es una concepción transversal, todos tenemos el mismo derecho a la vida, no hay por qué atacar a nadie. Obviamente hay situaciones en la naturaleza, depredadores, etcétera, pero no hablamos de eso, hablamos desde la perspectiva del sapiens: no tengo por qué creerme mejor a ninguna otra especie. El ser humano no es el centro, es romper con el antropocentrismo, básicamente. Y el veganismo digamos que es el aterrizaje ético a la vida práctica: vale, yo soy antiespecista y entonces mi vida se vertebra con esa moral…, no me creo mejor que nadie, no me como a nadie, no exploto a nadie para vestirme, no lo necesito. Si estás en el tercer mundo y tienes que pescar, nadie está diciendo que tengas que hacerte vegano. En el primer mundo, el veganismo es perfectamente práctico, tienes opciones, tienes más información que nunca. Y al final el animalismo, el antiespecismo y el veganismo convergen en la aplicación de una misma línea que va de lo conceptual a la práctica.

6- Dentro de un esquema de activismo a favor de los derechos de los animales, ¿hasta qué punto son compatibles o contradictorias en una sociedad consumidora de carne la empatía con los animales y la empatía con los seres humanos carnívoros?

Quien no es vegano de nacimiento debe tener la humildad de asumir que ha estado equivocado toda la vida. Yo el primero, he estado 30 años comiendo carne hasta que salí y asumo que no puedo tratar mal ni con superioridad al resto de gente que es el 95% que me rodea: familia, amigos…, son omnívoros todavía. Todo empieza por el respeto hacia ellos, porque sé que cuesta mucho salir, y sé que no es lo mismo pedírselo a mi abuela que pedírselo a un amigo de mi edad.
Obviamente se los respeta, pero nunca se para con la pedagogía, porque si yo he sido capaz creo que cualquiera puede. Desde el respeto, pero se les sigue diciendo lo que hay. A veces te encuentras con posiciones de algunos que se cierran en banda, incluso les llega a molestar y empiezan los conflictos, pero ser vegano es perfectamente posible. Yo respeto a los animales principalmente y respeto, hasta cierto punto, a los que se los comen porque es algo cultural, cuesta mucho salir y yo lo he vivido, hay que ir poco a poco.
Intento mantener ese respeto para ir diluyendo esa barrera contra la que choco, es una lucha constante. Pero es verdad que hay gente que se vuelve muy beligerante, sobre todo la gente que se hace vegana de forma instantánea, aunque no necesariamente. En mi caso fue un proceso y me quedo con la parte más pedagógica, más útil que la parte agresiva, que no consigue nada, porque al chocar con un bastión cultural la gente se cierra en banda. En resumen: respeto, pero sin dejar de hacer ver a los consumidores de carne lo que hay.

7- ¿Crees que realmente se puede establecer un paralelismo entre la esclavitud humana y la esclavitud animal?

Con esto hay que tener cuidado porque se tiende a caer en el utilitarismo, en comparar con los esclavos negros, incluso con los campos de concentración, aunque son muy parecidos y todo viene de lo mismo. Hay un momento en la novela en el que hablo de eso. Utilizo un par de símiles, casi como pidiendo perdón porque intento no comparar, porque para mucha gente que lo ha sufrido puede resultar agraviante: no me compares con animales, y no es que yo esté comparando, aunque al final la opresión viene de lo mismo, lo que antes se hacía con los negros ahora es una barbaridad, lo que hacían a los judíos es una barbaridad, lo que hacemos con los animales será una barbaridad dentro de 20 o menos años. Es la opresión del que tiene el poder y oprime al débil. También es bastante patriarcal el consumo de carne, que es como de hombres, al final es lo mismo: el hombre blanco oprime al hombre negro, el ario oprime al judío, y ahora toda la sociedad oprime al colectivo animal. Es una opresión que se va descafeinando con el paso del tiempo, pero llegará un momento en que desaparezca, tampoco es nuevo.

«No hace falta tratar mal a quien puede sufrir. ¿Tienen derechos los animales? Por lo menos el derecho a la vida

8- ¿Pero de qué manera pueden ser los animales sujetos de derechos? En el sentido de que o bien los animales son salvajes o bien tienen un dueño.

Exacto, pero en este caso, lo distingo en la novela, todos son animales, son entes que tienen su derecho a vivir por encima de todo, tengas más o menos empatía con ellos o tengan mayor o menor similitud con un mamífero, que es lo que nos produce más empatía. Partimos de la base de que tienen derechos, es algo muy reciente que se les haya reconocido como sujetos jurídicos. Son en general sujetos pacientes, no es que puedan ejercer unos derechos porque no saben qué hacer con ellos: no puedes darle a una cebra el derecho a patinar porque no lo va a usar, simplemente el derecho a vivir. Es algo muy básico de cualquier ser vivo que pueda sentir. No hablo de plantas, hablo de animales capaces de sentir dolor. También es una base ética que no es nueva, ya hablan de ella Platón, Pitágoras, Tolstoi, Víctor Hugo, … No hace falta tratar mal a quien puede sufrir. ¿Tienen derechos los animales? Por lo menos el derecho a la vida. Cada especie tendrá sus particularidades, pero es algo tan básico: no mates a alguien, a un animal, -lo llamo alguien porque considero que son alguien en realidad-, simplemente porque te va a dar un beneficio que puedes obtener por otro lado. Partiendo de esa base es que no hay ninguna necesidad en el mundo civilizado, desarrollado, de matar animales.

9- En un punto de la novela destacas la importancia de dotar de nombres a los animales, cómo los animales de compañía, al tener nombres, son depositarios de una serie de privilegios y una cierta humanización. Sin embargo, no hay nombres propios en los personajes de tu libro, sino apodos o sobrenombres. ¿Por qué decidiste escribirlo así?

Principalmente porque es un libro sobre los animales, los humanos aquí son algo secundario. Son los protagonistas también, pero no necesitaban un apelativo, un nombre propio. Están definidos por sus profesiones, sobre todo, y de los animales sólo uno tiene nombre. Se mencionan algunos famosos como Cecil y Laika, pero no hay nombres de humanos porque podría ser cualquier humano, da igual, y no hay nombres físicos, no hay topónimos porque podría ser en cualquier lugar. Lo que quería era deslocalizar la acción, porque esto es algo que pasa en cualquier país, el que cada cual se imagine. Obviamente no es Burundi, pero puede ser cualquier país de Norteamérica, Asia moderna, Europa…, lo que sucede en cualquier parte todos los días. Deslocalizar esto es una denuncia a cómo tratamos a los animales en el hemisferio norte principalmente: es algo industrial, desaforado, una máquina de destrucción.
En cuanto a los animales, creo que cuando les das nombre por un lado puede resultar un tanto peligroso, porque la gente se queda con mi animal, es mi mascota. Como decía Jean Cocteau es la «ceguera mutua»: mi animal es el mejor del mundo y no sales de esa esfera. Pero luego ves que hay más, aunque un animal no tenga nombre da igual. El darle un nombre es porque es propiedad: puede ser propiedad, puede ser familia, que cada cual lo enfoque de una manera. Luego hay animales que les pones nombre y con eso quizá los proteges, quizá no los van a cazar porque son algo único. Pero en cuanto a los animales anónimos da igual: un ciervo es un ciervo, no hace falta que le des un nombre y que sea un patronímico del ser humano, tiene derecho igualmente, aunque sea un ser anónimo.

10- Señalas en tu libro que cuando alguien se decide a matar de alguna manera juega a ser Dios, a decidir quién debe morir, a repartir castigos. ¿Qué rasgos comunes encuentras entre figuras literarias o reales como Raskolnikov o Manson y el protagonista de tu libro?

Inicialmente el protagonista trabaja en un matadero, no sacrifica animales y de hecho lo deja en el momento en el que tiene que matarlos. No llega en ningún momento a ser un asesino en serie. Y no creo que un trabajador sea un asesino en serie porque lo está haciendo mecánicamente, como un trabajo. Hay gente que lo disfruta, hay gente que lo sufre, gente que no tiene otra opción. Intento no estigmatizar eso, pero creo que un asesino en serie de personas —hay muchos perfiles— sería a lo mejor más comparable con un cazador, que caza por deporte, no para comer sino por el simple hábito de cazar y de aniquilar una vida, que es lo más equiparable a un asesino de seres humanos.
El resto, aunque sea como consumidor, que indirectamente estás matando animales, o como matarife, no es comparable, porque es otra motivación, una es por necesidad, por trabajo, por consumo y por inercia social. Pero el ser un sanguinario es equiparable a un cazador. Raskolnikov o Manson tienen las motivaciones de los psicópatas, el protagonista de mi novela no llega a ser un psicópata, pero está tocado de la cabeza tras su paso por el matadero, es víctima de estrés postraumático y eso le lleva a tomar muy malas decisiones.

11- En tu libro aparece el tema de las religiones y sus relaciones con el sacrificio y consumo de animales. ¿No crees que el veganismo, el animalismo y el antiespecismo son también constructos de ideas con un trasfondo religioso?

No estoy del todo de acuerdo —aunque leyendo a Harari también los comparaba con una religión, como lo hacía con el comunismo, o sea, como una gran doctrina—, porque la religión tiene diferencias principales: siempre tiene una divinidad, un libro sagrado, es un camino y de ahí no puedes salirte. Al final menciono varias religiones en el libro, pero la única que aparece como asemejable al veganismo o al antiespecismo es el sintoísmo, porque es una religión más civil, no tiene una deidad concreta sino muchas como la sustancia, el alma de cada piedra, de cada animal y de cada planta.
Pero en el veganismo no tiene que venir nadie a decirte lo que debes hacer. Hay una máxima, que es no hagas daño a nadie, no lo necesitas, respeta el resto de vidas, pero nadie te dice cómo tienes que hacer. Nadie te guía, aunque alguien venga y te dé unas directrices no es un mesías, no tienes que ir a ningún templo,  no tienes que seguir ningún libro sagrado. Es ética en vez de religión, esa es la principal diferencia.
El veganismo empapa tu vida, lo conviertes en tu base igual que un cristiano o un musulmán parten de ahí y construyen todo, aquí lo haces también porque es la vértebra, la columna dorsal de tu filosofía. Evidentemente afecta a todo, pero de ahí a llamarlo o compararlo con una religión no, porque te puedes ir en cualquier momento, no tienes enemigos realmente. Los veganos no somos enemigos de los no veganos, no compartimos su visión, aunque la hayamos tenido antes, pero no son enemigos que queramos matar, sino convertir. Nunca acabaríamos en una faceta violenta porque va contra el veganismo y es algo que quiero dejar siempre claro en el libro: que el veganismo es no violento. De hecho, la base, como decía Tolstoi, es transitar del primitivismo a la ilustración, y esto pasa por dejar la violencia, no puede haber violencia hacia los humanos en ningún caso. Es parte también del veganismo, si nos volcamos en los animales es porque nadie se preocupa de ellos.

«Los veganos no somos enemigos de los no veganos

12- ¿Y la base dogmática o el dogmatismo que tienen las religiones?

El dogmatismo de las religiones es muy hermético. En el veganismo creo que hay máximas que cada cual interpreta a su manera y hay muchísima discusión interna, igual que en cualquier doctrina, llamémosla así, hay discordancia. Tiene su perspectiva, esto sí, esto no, hay gente más pragmática, hay gente más purista. Yo soy más de lo pragmático, hay que aprender a ser purista, pero hay que ser realistas porque esto va poco a poco, no todo el mundo se va a subir al carro de golpe. Aunque lo llames dogma nadie viene a imponerte nada, nadie te va a forzar, ni tú tienes que forzar a nadie. Puedes aleccionar, enseñar, guiar, pero no hay una figura, no hay un libro, no hay un dogma y al final todo es civil, es de persona. Puedes colectivizar, puedes discutir, y si se sale de madre y se convierte en una religión, como hace el protagonista de mi novela, deja de ser veganismo, ya es otra cosa completamente distinta.

13- El personaje narrador de tu novela utiliza un lenguaje coloquial pero trufado de términos cultos. Te confieso que he tenido que acudir al diccionario en muchas ocasiones leyendo tu libro. No te voy a poner ejemplos para que no quede desvelada mi ignorancia. ¿Te consideras un coleccionista de palabras o palabros?

Sí, sí, y los lectores a veces casi me lo critican, pero a mí, como lector, me gusta. Si salgo de un libro sin haber aprendido algo nuevo me siento un poco defraudado. Cuando yo estoy construyendo una novela normalmente leo mucho y todos los términos nuevos los voy apuntando. No todos entran, pero algunos tienen que estar ahí, sé que son cultismos que nadie va a entender, que van a tener que buscar en algún diccionario, pero creo que con el móvil al lado no hay excusa, lo puedes consultar y creo que es una muestra de respeto al autor buscar ese término que no entiendes. Cuando lo buscas, ya sea una palabra, un palabro o una referencia cultural, entiendes mucho mejor el contexto de la frase y ves realmente que hay un trabajo detrás de esa analogía, de ese término. Y es que a veces no hay un sinónimo coloquial que realmente exprese lo que quiero decir. 

14- ¿Eres un amante de la precisión literaria?

Me gusta mucho la precisión literaria, me sale sola, siempre lo he hecho así desde el primer libro, porque creo que el lenguaje tiene que enriquecer. Mis novelas nunca van a aspirar a ser un best seller, pero tampoco creo que el lenguaje vaya a ser una barrera, aunque haya términos un poquito difíciles que hay que buscar, creo que enriquecen el texto y nunca quiero dejar de lado la riqueza. Es verdad que este libro es un poquito más suave respecto a otros, que tienen muchísimo vocabulario, y lo leo y digo esto qué era, jajaja.

¿Jajaja, tienes que volver al diccionario?

Por eso procuro no leerme, jajaja. En este caso hay algunos palabros, pero porque no quería dejar de lado la parte poética, porque a veces hay que adornar, ya bastante crudo era el libro. Quería meter un poquito de belleza léxica por ese lado, y animo a quien no conozca un término leyendo este libro, leyendo cualquiera, que lo busque y que entienda realmente la riqueza y la precisión de esa palabra. Es que al final leer tiene que enriquecer un tanto.

15- ¿De dónde y cómo obtienes esos términos de tan diversas disciplinas? Ya me has dicho que leyendo novelas,…

Leyendo novelas, leyendo reportajes, ensayos, a veces tengo una idea en la cabeza e intento averiguar si hay un término. No siempre lo encuentro, pero cuando lo encuentro es maravilloso.

-Claro, es un gran descubrimiento, una palabra para cada cosa …

Y ya no se me olvida. Cuando parto de la necesidad y encuentro el término no suelo recurrir a sinónimos. Intento tenerlos en la cabeza porque sé que los sinónimos están ahí, pero no enriquecen tanto. Prefiero buscar un término un poquito más metafórico a veces, sobre todo me doy el gustazo de jugar con los adjetivos, que no sea el adjetivo típico, evitar los tópicos, si detecto un adjetivo que es el clásico que va con el sustantivo y está muy manido, lo desecho. Prefiero uno raro que no se entienda bien, que a lo mejor sólo lo entienda yo, pero que por lo menos esa frase no sea una frase masticada, que sea más abierta, que la gente interprete. Si de un libro no aprendo algo, ha sido una lectura algo estéril.

16- ¿Tienes intereses intelectuales amplios, cuáles son?

Cada vez más. Para este libro fue más la parte de biología, naturalismo, sobre religión también tuve que documentarme mucho, pero es que ahora me encanta de todo: psicología, astronomía… La parte alimenticia también la estuve buscando para este libro. Voy ampliando porque todo me parece interesante. Incluso leyendo sobre religiones también encontré su parte interesante, descubrí un acervo cultural enorme. Y ahora, de hecho, cada vez estoy leyendo menos literatura, menos ficción y más ensayo, porque descubro cosas tan interesantes como la inteligencia artificial y el transhumanismo para esta novela nueva que estoy escribiendo.
Y es que todo me parece fascinante, me gusta porque así aprendo palabras e ideas nuevas y al final mis novelas son cada vez más híbridas en su base conceptual. Cada novela tiene sus lecturas que voy asimilando, aunque no me vaya a servir para algo yo devoro lo que me pongan por delante porque todo me enseña algo, aunque no vaya a quedar en un libro, todo me enriquece.

«Las moscas son las forenses del mundo

17- Abres tu libro con una cita de la escritora polaca Wislawa Szymborska que menciona a las moscas. El libro El Señor de las moscas de William Golding, tiene cierta importancia en la trama y la última frase previa al epílogo vuelves a citar a las moscas. ¿Qué simbolizan estos insectos en la novela?

Está referenciado en un párrafo de la novela. En buena parte las moscas son uno de los animales que yo siempre he detestado por el incordio del verano. Sin embargo, he aprendido a respetarlas, a dejar de matarlas por estar incordiando. Una mosca vive cerca de un mes y si pasa media hora conmigo es hasta romántico. He aprendido a respetar hasta al insecto más insignificante. Para el protagonista, al principio, las moscas son animales que resultan improductivos, que no sabe para qué existen, pasa a respetarlas como cualquier otro animal, a dejar de matarlas básicamente, como a las cucarachas.
En este caso las llama las forenses del mundo. Las moscas están ahí, te avisan de que estás en proceso de muerte y de putrefacción, van y vuelven y finalmente regresarán a ti en algún momento. En el caso del poema de Szymborska —una poeta que me encanta—, trata sobre un perro, al que el amo abandona y antes de hacerlo baja la ventanilla del coche, le pega un tiro y lo deja ahí muriéndose, es una barbaridad absoluta que suelen hacerle a estos animales. 
El Señor de las moscas fue un libro que descubrí, que me leí justo cuando estaba escribiendo este, y me pareció perfecto porque encajaban tantísimas cosas que al final acabó referenciado. La analogía de El Señor de las moscas como él, el Mesías de los animales, el Señor de las bestias…, daba bastante juego y en este caso las moscas son como la frase que dije, es que no se me ocurre mejor definición: son las forenses del mundo. Te recuerdan que estás ahí, que estás muriendo.

… o que estás vivo! También lo dices en el libro porque, al tener que quitártelas de alguna forma despiertas al mundo.

Exacto, son los animales que están al lado de los caballos y de las vacas…, siempre te están rodeando, y a los humanos también, te están incordiando todo el rato, están ahí y al final vuelven a ti siempre y te sobreviven, hasta la décima generación de moscas, pero están ahí y cuando tú te mueras, volverán.

18- ¿Cuáles han sido, aparte de las que hemos mencionado en la última pregunta, tus influencias literarias directas a la hora de escribir el libro?

En este caso no sé si libros concretos, porque he leído un montón de literatura sobre veganismo, sobre animalismo, como Corine Pelluchon, por ejemplo. A nivel literario no hay un libro concreto, pero me influyó bastante la mala leche y los puntos de vista algo más extremos de Michel Houellebecq en el libro Plataforma, la idea de una barbarie a gran escala. También Homo Lubitz de Ricardo Menéndez Salmon, que es mi escritor favorito. Por otra parte, Peste y Cólera de Patrick Deville, más a nivel de estilo, de una progresión en distintos escenarios. Tampoco un libro concreto, pero Amelie Nothomb me encanta también, cómo dibuja los personajes, el uso de la psicología, he intentado en cierto modo ese tipo de escritura. Luego, cuando acabé Descarnado, descubrí a Olga Tokarczuk, la Premio Nobel, me leí Sobre los huesos de los muertos, y vi que se parecía un montón, y si ese libro lo hubiera leído antes, habría salido algo muy parecido, fue una influencia, pero a posteriori.

19- Con respecto al libro de Golding, ¿sabes que hay un caso real parecido, en el que ocurre exactamente lo contrario a lo que describe Golding y que está documentado? Unos niños de un colegio católico de Tonga, en Oceanía, naufragan y su comportamiento, su forma de organizarse es no competitiva, cuidan los unos de los otros y precisamente sobreviven por ese factor cooperativo que es también tan intrínseco del ser humano. ¿Con respecto a Golding y según tu experiencia, crees en la maldad o en la bondad intrínseca del ser humano?

Aunque el libro sea un poco pesimista y un poco cenizo, creo en la bondad. No estoy con Nietzsche en ese sentido, ni con Schopenhauer. Creo que este último tiene razón en, que quien maltrata y ataca a un animal carece de bondad, pero también creo que se puede salir de eso —en algunos casos no, no hay salida—. Pienso que la maldad se está diluyendo y que este cambio de conciencia social es síntoma de que tenemos bondad. Lo pongo en el libro; si todos tuviésemos que matar a un animal para comer, seríamos veganos la mayoría. Nadie quiere asesinar y hacer daño para comer, no creo que se tenga que estigmatizar a los omnívoros porque no están matando animales por gusto. Un cazador sí, es otra cosa, pero tú te estás alimentando y estás anestesiado respecto al origen de tu alimento. En esta sociedad de ahora, de los últimos 50 años, tú tienes una gallina, que es la base del alimento de tu familia y tienes que matarla y es lo que hay, pero partimos del siglo XXI: nadie, en general, ante un animal está pensando en matarlo, mucho menos un niño, y las nuevas generaciones van a ver algo barbárico en asesinar animales cuando tienen carne vegetal que es igual, además de legumbres, frutas, verduras…, Vamos a tender a la bondad porque creo que es lo que llevamos dentro. La sociedad ha evolucionado y partimos de milenios de pura maldad, no va a desaparecer, obviamente, pero la civilización va a arrinconarla y va a ser como una selección natural, los genes bondadosos van a prevalecer. Al final se van a marginar esos comportamientos inaceptables, ya sea con los animales o, con las personas entre sí, como ya ha ido sucediendo; antes la vida no valía lo mismo que ahora. Igual se va a arrinconar a los maltratadores, a los asesinos, que acabarán desapareciendo. Creo que la bondad prevalecerá y una de las consecuencias será que el veganismo predomine, habrá alguna gente que lo asuma como la filosofía correcta y otra gente verá alternativas que vendrán por medio de la tecnología y será su camino. Pero así será de aquí a 30 ó 40 años si el mundo aguanta, aparte que no habrá alternativa, si no nos cargamos todos los bichos antes. Pero creo que estamos a tiempo de que la bondad nos afecte a todos, afecte a los animales y nosotros nos beneficiemos también. Y soy un poco cenizo, pero en el fondo soy muy optimista: llegaremos a tiempo, el futuro pinta bastante bien y será mucho más armónico, siempre habrá resquicios, pero irán paulatinamente desapareciendo.

«Creo que la bondad prevalecerá y una de las consecuencias será que el veganismo predomine

Breviario para no veganos

1- ¿Cuáles son tus restaurantes veganos favoritos de Madrid y qué platos recomendarías?

  • De Mad Mad Vegan su Homemade buffalo coli wings (alitas de pollo veganas con coliflor, rebozado secreto a las 11 especias y salsa casera buffalo).
  • De Hakuna Matata Veggie su Rabo que no es de toro con parmentier de calabaza, puerros estofados y demi-glace oriental.
  • De Cookaluzka su Polpettone alla Cookaluzka (albondigón vegano relleno de sinjamón de bellota, plátano macho, anacardos y paté de pistacho con guayaba).

2- ¿Cuál es tu comida favorita o un plato de celebración para ti?

Seitán a la naranja con patatas al horno y salsa.

3- ¿Cómo te hiciste vegano?

Fue progresivo. Hice una prueba de dejar la carne seis meses en 2014. La dejé del todo en 2016, dejé el pescado en 2017 y en 2018 dejé prácticamente todos los productos de origen animal. Fue en el confinamiento cuando me hice 100% vegano de alimentación. Me influyó mi amigo vegetariano Javi, el autor de la portada de Descarnado, y sobre todo ver documentales y leer libros. No sé cómo no había visto la luz antes.

4- ¿Necesitaste ayuda profesional en tu transición a la alimentación basada en plantas?

No, pero me habría venido bien. Básicamente fui autodidacta.

5- ¿Cómo te sentiste física y psicológicamente al dejar de consumir animales?

Psicológicamente mejor que nunca, me da una paz mental que no cambio por nada. Físicamente mucho mejor, digestiones más cortas, más energía, prácticamente no me he puesto enfermo desde que dejé la alimentación con animales. Son todo ventajas.

6- ¿Puedes mencionar algún referente en el activismo por la defensa de los derechos de los animales que te haya influido especialmente?

Los activistas Aitor Garmendia y Regan Russell, entre otros muchos. Nutricionistas como Lucía Martínez y Julio Basulto, por su capacidad pedagógica.

7- ¿Conoces esta cita que te voy a leer? ¿Qué te inspira?

Piensa en la horrible carnicería producida por la superstición de que los animales deberán ser sacrificados y también por aquella superstición más cruel aún de que los hombres necesitan nutrirse de carne.

Jiddu Krishnamurti, 1910

Hay frases de este tipo desde Platón hasta Tolstoi, Victor Hugo, Voltaire, Schopenhauer, Gandhi y Buda, en la parte religiosa. Es un pensamiento muy antiguo que evoluciona y que ahora eclosiona. Completamente de acuerdo, es absurdo, no hay necesidad.

Editorial Cultura Vegana
www.culturavegana.com

NOTAS

1- Entrevista de Guillermo Herranz a Ignacio Samper en exclusiva para Cultura Vegana, el 21 de septiembre de 2021 en la Cafetería de la Casa Encantada en Madrid.

2- culturavegana.com, «Descarnado», Ignacio Samper. Editorial Cultura Vegana, Última edición: 13 junio, 2021 | Publicación: 12 junio, 2021


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